Causas nobles

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Juan Haro

Mi nombre es Juan, soy becario y periodista. Para ser franco, todavía no lo soy, me falta una asignatura. Durante los últimos 6 meses sufro un dilema moral y deontológico difícil de explicar, ¿soy o no soy periodista? Me planteo esta pregunta, porque tras mi experiencia en la radio y prensa digital, en estos momentos me encuentro atrincherado en campo de la comunicación. Y digo atrincherado, porque me siento al otro lado de la trinchera. Pero como dice mi querido padre “de algo hay que comer hijo”.

Lo cierto es que fue al finalizar mi etapa en las ondas cuando sentí que quería dedicarme al periodismo, o al menos morir en el intento.  Pero en estos momentos los periodistas no caminamos por terreno fértil para cultivo.

Durante un tiempo tanteé varias ofertas de trabajo en diferentes medios, en los que la remuneración para el becario era nula o irrisoria. Nada nuevo en cualquier caso. Pregunté a compañeros de profesión con más experiencia en la materia en busca de consejo. Ellos te dicen que si te gusta que lo intentes y a por ello, algo así como, “la cosa está muy jodida pero no seré yo quien te quite la ilusión, eres joven, tú verás”.

Es estos meses hemos visto como han cerrado emisoras de radio, ediciones en papel, hemos visto a los famosos expedientes de regulación de empresa (nunca aplicados a la clase política) estar al orden el día en los medios. Ahora se demanda un cambio del modelo tradicional, se habla de la novedosa etapa del periodismo 2.0 con nuevos soportes y herramientas y hemos asistimos al anuncio de la apocalipsis del periodismo como lo conocimos hasta ahora. Básicamente nos están pintando un panorama poco alentador para los “idealistas” y amantes de esta profesión a la que tanto deseamos y por la que sufrimos. Trabajemos o no en medios de comunicación, llevamos el oficio con nosotros, y aunque hay momentos en los que uno se puede sentir defraudado, defendemos y defenderemos el periodismo de siempre a capa y espada. Así lo haremos en esta revista.

La actual crisis que sufren los medios de comunicación españoles está propiciando que miles de periodistas se vean obligados a probar mejor suerte en otros campos como la comunicación en instituciones y empresas de muy diversa índole. Me cuesta aceptar que  desde el ámbito de la comunicación empresarial se nos venda la moto y se aprovechen de nuestra condición de jóvenes y de que tenemos una idea “atrasada e idílica” del periodismo, para ilustrarnos magistralmente sobre qué es y qué no es periodismo.  Creo que el uso del rigor periodístico, de la transparencia, de la objetividad, del contraste de la fuente, el ir documentado a una rueda prensa, el estar al servicio de la sociedad, el informar al fin y al cabo…No se aplican en las empresas de comunicación, al menos no del mismo modo que se puede aplicar en una redacción, en la radio o en la televisión.

Hago hincapié en que no es mi intención desprestigiar al mundo de la comunicación ni mucho menos, creo que también puede ser apasionante, no obstante y  aunque tenga similitudes con las capacidades del periodista, no es lo mismo. No cuela. Para considerarse periodista de profesión, no vale con tener el título, hay que ejercerlo tal y como nos han enseñado. Que no nos engañen, el periodismo sangra, pero cada cosa por su nombre y al César lo que es del César.

Algunos os preguntaréis con todo uso de razón, ¿Y por qué cojones nos cuenta este tío sus batallitas y sus opiniones sobre el periodismo a estas alturas de la película? Ahí va la respuesta: fue por todo ese cúmulo de sensaciones por lo que encontré causas nobles para contar con el apoyo y la ayuda de mis compañeros y amigos para lanzar lo que hoy es un  hecho, INDISCRETOS. Fue con la intención de paliar esa apatía y necesidad de dar rienda suelta a nuestras inquietudes, para hablar y escribir sin ningún tapujo de periodismo, política, sociedad, cultura o vida, para poner bajo sospecha todo cuanto se nos ponga entre ceja y ceja, para ser críticos sin barreras ni obstáculos, para hacer eso que tanto nos gusta, sentirnos periodistas, aunque sea por unas horas al día. Todavía no sabemos hacia qué dirección exacta girar el timón, no sabemos hacia qué camino nos llevarán nuestros pies en esta nueva aventura que arranca. El tiempo lo dirá.

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3 responses to “Causas nobles

  1. Me gustan las ganas y la voluntad que tenéis. Os aplaudo a todo el equipo por tener la iniciativa de formar una revista por vuestra cuenta y hacer de eso una realidad.
    Mucho ánimo y mucha suerte con esta aventura!

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