Un patinazo muy significativo

Juan Haro

“Ese es el error central de la historia. Creíamos tener verificada una fotografía que no habíamos verificado”. Palabras de Javier Moreno, director de El País. El pasado jueves asistimos en directo a la ignominiosa publicación de la foto de Hugo Chávez por parte cabecera con más presencia en la opinión pública española, el diario El país. Para abordar el que es uno de los mayores errores de la historia del diario El País, conviene ser cautos y examinar el fondo del asunto. Las últimas publicaciones firmadas por este diario en las que aparecían informaciones referentes al presidente venezolano, destacan más por su carácter injurioso contra su figura que por su valor informativo. La embajada venezolana dio constancias de ello e hizo público un comunicado en el que “rechaza la campaña” que El País “viene desarrollando contra el presidente Hugo Chávez, el pueblo y la democracia venezolana”. Cuando el río suena, agua lleva.

Dejando a un lado el eterno enfrentamiento entre la clase política y los medios de comunicación, analicemos el suceso desde el punto de vista de la deontología y la ética periodística. La inclusión de la foto falsa y morbosa, que de cualquier modo no aporta ningún tipo de información, responde a las políticas feroces de los rotativos en su afán de ser el primero en publicar la exclusiva en primicia, sin prestar demasiada atención ni al precio ni a las consecuencias y haciendo caso omiso del manual de buenas  prácticas periodísticas.

Probablemente sea la primera y más elemental lección de periodismo impartida en las facultades, “jamás publiquéis nada sin haber contrastado y verificado la fuentes con anterioridad”. No obstante y viendo lo sucedido, no resulta descabellado pensar que vende más una foto truculenta de un vídeo de Youtube de 2008 adquirida a través de una agencia poco conocida, en la que aparece King África practicando snorkel, que ofrecer una  imagen real con algo de valor informativo del cáncer que atraviesa Chávez. La foto que fue ofrecida en un primer momento a El Mundo, refleja la pérdida de prestigio que atraviesa El País, y es que el combate que mantienen entre ambos diarios  por ver quién se alza en el podio de las filtraciones y las exclusivas con más impacto, ya se ha cobrado la primera víctima, a expensas de que se produzca alguna dimisión, que no parece el caso.

Más que los 225.000 euros que le han supuesto a El País la reimpresión y redistribución de la edición del jueves y los 15.000 euros que pagó por la adquisición de la foto,  el golpe más duro recae sobre la credibilidad y la reputación del diario.  La incombustible tormenta de acusaciones y el aluvión de críticas que sufrió y está sufriendo el periódico en las redes sociales, dan constancia de ello. En su edición del domingo El país, pide perdón por su error flagrante con un artículo a doble página en el que se jacta de haber especificado junto a la fotografía falsa que le fue imposible verificar de forma independiente las circunstancias, el momento y el lugar en las que fue tomada la foto. Cómo si esa escueta aclaración justificase la decisión de todo el Comité de Dirección del periódico de publicar la foto de un hombre se parece a Hugo Chávez en portada.

diario-el-pais

Fuente Diario Laprensa.hn

Resultan llamativas las declaraciones de la presidenta argentina, Cristina Kirchner, en su twitter personal: “¿Cómo será él o la que armó la foto? ¿Tendrá hijos? ¿Caminará por las calles de Madrid junto a hombres y mujeres normales”. No Cristina, peor aún, camina con ingleses retostados en chanclas y con calcetines por las playas de las Maldivas y compra los discos de Javi Cantero en las gasolineras de Repsol YPF. La diosa argentina del populismo más exacerbado, no ha dejado pasar la oportunidad para retomar su cruenta guerra en contra de los medios de comunicación, especialmente contra  Clarín a quién compara con El país y con quién mantiene un pleito por el control del monopolio mediático.

Cuando la venta y el lucro se anteponen a los métodos de contrastar la información en un medio de comunicación, pueden suceder dos cosas: una, que hagas como La Gaceta o La Razón que cada mes ofrecen el pin, el cinturón, la cartera, la pitillera, el llavero, el pañuelo de la rojigualda y unas gafas de sol nisu para que los lectores compren su diario y poder pagar a su plantilla. O por el contrario, que se vulnere la veracidad de los contenidos como le ha sucedido esta vez a El país.

No es cuestión de ser oportunistas y cebarnos ahora con El País, que se ha tomado la decencia,  faltaría menos,  de ofrecer una reconstrucción del fallo bastante creíble. Pero lo sucedido el jueves pone en tela de juicio la profesionalidad de los responsables de los periódicos y otros medios de comunicación. Sin duda esto no mejora ni mucho menos  la difícil situación que atraviesa el gremio. Lo cierto, es que fue un patinazo, muy significativo.

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