Trabajar como un chino

Parte segunda del reportaje “Trabajar como un chino”

Juan Haro

La influencia del idioma en la composición de las culturas y la identidad de los países es un factor al que quizás no prestamos demasiada atención, pero que en la práctica representa una de las diferencias más características entre seres humanos. He aquí un ejemplo para entender la concepción que tienen los chinos sobre el trabajo y cómo lo concebimos los occidentales. La etimología latina de la palabra trabajo, procede del vocablo latino tripalium, cuyo significado literal es “tres palos”. El tripalium era un instrumento de tortura formado por tres estacas a las que se amarraba al reo. A través de una evolución metonímica la palabra adoptó connotaciones referidas al sufrimiento y la tortura. Si a ese teórico sufrimiento le agregamos una retribución económica compensatoria, ¡voalá!, ya tenemos el concepto occidental del trabajo.

Fuente: blog.zira.02

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Para los chinos el trabajo no significa ni mucho menos un martirio o  aflicción. Liu Yang, es un chino afincado en España a principios de los noventa pero asegura no haber perdido su identidad ni cultura y asegura que “los chinos no perciben el trabajo como un castigo”. Tampoco tienen la idea religiosa del castigo divino: “ganar el pan con el sudor de su frente”. Para los chinos “el trabajo se ve simplemente como una forma de otorgar dignidad a nuestras vidas”. Llegados a este punto, conviene hacer una reflexión: ¿puede considerarse trabajar siete días por semana en una fábrica cosiendo las ropas de marca,  las mismas que luego vestimos vanidosamente en occidente, una manera de dignificar la vida del trabajador? Lo mismo sucede con los chinos que tienen pequeños comercios en España, sin contratos de trabajo, sin conocer sus derechos como trabajadores, sin seguros, sin horario fijo, etc.  Realmente son ellos mimos quiénes deciden llevar sus empresas de este modo, pero es fruto del desconocimiento de las leyes y de la práctica de los hábitos de trabajo de su país, en un sistema muy diferente.

Deberíamos cuestionarnos que opinión tienen los chinos de los españoles. ¿Seremos una especie con ojos redondos, vagos, amantes de de la vida ociosa, indignos, vividores, parásitos y abyectos? Yang asegura que “los chinos también sabemos pasarlo bien, también tenemos ganas de viajar, pero la prioridad es ahorrar para disfrutar de la vida en el futuro. Sin duda es una filosofía complicada de entender para un occidental sumergido en el sistema capitalista, que pese a que algunos lo nieguen, también está implantado en el sistema “comunista” de la República Popular de China. Según palabras de Yang “si a un occidental le toca la lotería, se compra una casa y deja de trabajar, mientras que un chino monta dos empresas para ganar más”. Hay gente pa’tó.

Existe una costumbre que practican los chinos de la que sí deberíamos empaparnos y aplicarla en nuestras vidas. Un chino, salvo casos excepcionales, jamás pedirá un préstamo al banco ni abrirá una cuenta en una sucursal. Su confianza en la familia es total, por ello prefieren pedir los préstamos a los miembros de las mismas. No sé si en España seríamos capaces de hacernos préstamos con el yerno o el suegro  viendo como acaban algunas bodas o cenas navideñas. De igual modo, el daño que la economía sumergida infringe a este país, no parece ser algo que quite el sueño a los chinos. Aunque visto lo visto, quizás sería más inteligente confiar nuestros ahorros a la familia antes que a entidades bancarias gestionadas por consejeros ineptos.

Sin embargo, hay una realidad indubitable y es que los chinos son más productivos que ninguna otra civilización. Para ello, los chinos basan su éxito en la reducción al máximo de los costes de mano de obra. Los salarios en china son diez veces más bajos que Europa, pero la productividad es mayor y los salarios poco a poco van aumentando. Para lograr esa productividad, los chinos, como hemos citado anteriormente,  prestan poca atención al sistema jurídico en España. Poco les importa que en España la edad mínima para trabajar según el Estatuto de Trabajadores sea de 16 años o que la venta de alcohol esté prohibida a partir de las 22:00 pm (Ley absurda y poco acorde con los horarios de ocio de los españoles). Ellos harán gala de su fama de cordiales, amistosos y serviciales y siempre regalarán la mejor de sus sonrisas al cliente con un “gualda en bolsa, pol policía”.

Lo mismo sucede con los controles de calidad y sanidad, aunque si nos ceñimos a la realidad poco parece importarnos cuando comprábamos tallarines sacados de papeleras de basura a las 6:00 de la mañana, víctimas del beodismo de la noche. Mismo resultado y misma sonrisa dibujada en la cara de un chino al ser preguntado por Gao Ping. “No no no, no bueno, no bueno” y es que desde la operación Emperador, en la que la mafia china en España sufrió su peor golpe hasta la fecha, la comunidad china reniega del entramado y denuncia el aumento del recelo y los prejuicios de los españoles con su comunidad.

Ya poniéndonos un poco más serios, lo cierto es que los jóvenes chinos no quieren vivir como sus padres y son cada vez más los que acceden a la universidad y ocupan puestos importantes en grandes empresas. En una década la comunidad china en España se ha multiplicado por seis, por encima de los índices de crecimiento de otras comunidades. China es un país que cuenta con 1 339 724 852 habitantes (ojo) y que tiene un política demográfica en la que solo se puede concebir un hijo por cada pareja, pero a pesar de ello se ve obligado a la emigración y extensión de sus fronteras. Y España es elegida como destino habitual de los chinos para crecer, prosperar, trabajar y ahorrar para un futuro siempre pensando en los principios confucianos en los que el colectivo y el grupo imperan sobre el individuo.

Y es que con el paso del tiempo los valores que introdujo en Asia y Europa el pensador chino, Confucio, fueron proporcionando la base de las teorías políticas e instituciones chinas. No obstante algunos de esos conocimientos devotos del “amor”, la “bondad” y la “humanidad” no comulgan con la actual falta de libertades existente en el gigante asiático. Ya lo dijo el virtuoso Maestro Kong, “Algún dinero evita preocupaciones, mucho, las atrae.” No lo olviden.

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One response to “Trabajar como un chino

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