Prison Break en Valdemoro

Alejandro Panés  Seguir a @AlexPGZ

Los sindicatos de la Agrupación de Cuerpos de Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip) en la cárcel de Valdemoro denunciaron hace unos días el intento de fuga de un preso. Cabe suponer que los intentos de fuga no son tan infrecuentes pero la realidad es que suelen ir precedidos de cierta mitificación cinematográfica y seguidos de cierto hermetismo mediático. ¿Por qué hicieron público el suceso entonces? ¿Por lo disparatado del mismo, para ensalzar las labores de los funcionarios de prisiones o para denunciar su inseguridad?

sabanas

Fuente: Acaip

Los hechos ocurrieron el pasado 4 de febrero en la cárcel de Valdemoro. Durante un cacheo rutinario, los funcionarios de prisiones descubrieron unos 70 metros de cuerda trenzada con los que un interno pretendía darse a la fuga. La cuerda estaba hecha con sábanas y dividida en tres rollos para que pasara desapercibida y al unirla dotarla de mayor consistencia. Los guardas cuando encontraron la obra de artesanía y paciencia debieron flipar.

Para más suspense, las sábanas se encontraron en la celda de un hombre que quedaba libre al día siguiente. Los guardas sospecharon inmediatamente de un preso al que habían encontrado hacía un mes un teléfono móvil, unos ganchos de hierro y unas bridas. El interno, que aún tiene que cumplir más de veinte años, fue confinado en una celda de aislamiento y al día siguiente provocó un altercado con un funcionario de la prisión y le rompió los dedos.

Según Acaip, en la prisión de Valdemoro, construida hace veinte años, solo ha habido otras tres tentativas de fuga. En todas ellas, los internos intentaron saltar la valla y se rompieron brazos o piernas al caer al foso. Uno de ellos, desesperado, magullado y dolorido recibió a los agentes explicando que nunca se había alegrado tanto de ver a la Guardia Civil.

Sin embargo, el año pasado unos 40 internos no volvieron a la cárcel de Valdemoro tras un permiso penitenciario, de los cuales solo 13 han sido capturados. Está claro que es mucho más fácil conseguir un permiso y escapar que cavar un túnel o saltar una valla ‘rompe piernas’. Solo los que no pueden optar a esos permisos, como el preso trenzador, tienen que recurrir a medidas más acordes con la realidad cinematigráfica.

Fuentes: EP, Acaip y Helena Cortés

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