La (des)Unión Europea

Vamos por partes:

I: El quiero y no me dejan

Laura Amate.

Estaban hartos. Los economistas dicen que Bulgaria no está en crisis, y de hecho el país cumple con la disciplina fiscal, pero llegar a fin de mes es para los búlgaros esperar a que los planetas se alineen y caiga el dinero del cielo. Eso o combinar tres trabajos para poder juntar lo justo para comer. El sueldo mínimo es de 155 euros, el medio de 350, y los pensionistas sobreviven con 75 al mes. Es el país más pobre de la Unión Europea, y el vaso lo ha colmado la desorbitada subida de la luz. Durante ocho días las protestas en Sofía y otras ciudades del país balcánico han aumentado a pesar de ser algo poco habitual en Bulgaria. Los enfrentamientos entre los manifestantes y la policía podían el pasado miércoles con el Primer Ministro, Boiko Borisov. La Asamblea Nacional aceptaba el jueves la dimisión en bloque del ejecutivo conservador.

 “Cada gota de sangre que cae es una mancha para nosotros. No participaré en un Gobierno bajo el cual la policía pega a la gente”.

Boiko Borisov

Clamaban un cambio en el modelo político, poder sobre los representantes para perseguir la corrupción. Continúan con las protestas porque temen que pase lo de siempre, que tras las elecciones un cambio en el Gobierno no suponga un cambio realista. Que todo continúe igual y los atisbos de cambio caigan otra vez en un pozo vacío. Es el espíritu europeo.

20110907

Lo sufren los portugueses, los italianos, los griegos, lo sufrimos los españoles y lo sufren los países grandes y los pequeños. Somos el viejo continente. Nos deberían de unir nuestros años de historia, de arte, de cultura e intercambio, nuestras luchas y nuestras transiciones, nuestros logros, nuestros avances, y sin embargo nos une una crisis cuyas causas se encuentran mas allá de la propia Europa, la Champions y el sentimiento de que manifestarse es sinónimo de gritos ahogados yhondonadas de hostias.

Dicen que la crisis ha puesto a prueba la cohesión de Europa, y en juego la supervivencia del euro. Sin embargo la relación entre los países de sur y los del norte ha ido a peor desde el comienzo de la crisis, las condiciones de integración y de competitividad son imposibles y los desequilibrios hacen inviable la homogeneidad de la que habla Merkel cuando se levanta con el pro europeísmo en alza. Lejos estamos del sentimiento francés de “Le Desir de l’Europe” que inspira el papel de diplomático intervencionista que ejerce el país, o de la eterna figura de los británicos sacando los pies del plato.

Italia tiembla a la espera de los resultados electorales de los comicios que se celebran hoy y mañana, cruciales para el futuro del país. Portugal protesta a ritmo de “Grândola Vila Morena”, una canción histórica cargada de significado revolucionario. Grecia se asfixia con el FMI pisándole la cabeza. En España ayer las cargas policiales volvían a tergiversar el mensaje de una concentración de manifestantes que estuvo marcada por la creatividad, el buen ánimo de la gente y la lucha común por un sinfín de causas por las que había que gritar. Las protestas sin escuchar y las injusticias sin solucionar se extienden a lo largo del continente.

Y pretenden que nos sintamos europeos, conforme está el tinglado.

Forges.

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