Los directos, antibiótico contra el gripazo cultural y las malas caras

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Febrero, época de virus, toses, amigdalitis extremas, mocos de todos los colores, dolores de cabeza y demás agradabilísimos síntomas de los cambios de temporada. Síntomas que éste nuestro Gobierno, en su quehacer administrativo, va aquejando con mayor desmedida tal y como hemos podido ver esta semana durante ese maravilloso espectáculo televisado en que se ha convertido el Debate sobre el Malestado de la Nación. Mientras, Marianito, cada día en  mayor medida, deja esas nimiedades que son sus responsabilidades en manos de organismos mucho más capaces, como son las empresas privadas que todos los españoles hemos escogido en referéndum. VENGA! Menos variedades de las que aportan algo, y más y más virus…

Más virus en cultura, economía, tributos, y hasta en la maldita sopa. Sopa de sobre, claro (UY, SOBRE!jiji) …ayyy , que no hay pasta! No hay pasta para entradas, para libros ni para discos, cada vez se hacen menos accesibles el arte y los espectáculos, la cultura en general, vaya. Si no hay pasta, si no hay inversión, si sube el IVA, cada vez más gripes la atacarán. So sad. Necesitamos un par de actimeles y amoxicilinas.

Esta semana, en nuestra sección oscura y ruidosa, hemos podido tomar dos. Debe ser en recompensa por las dos amigdalitis que hemos sufrido. El Karma.

 El pasado miércoles, y gracias a que tenemos un padre que todavía no está en paro y le hacen ilusión esas cosas, nos invitaron al teatro. El teatro, del que nuestra sección amiga Pellizcos escribió unas preciosas palabras hace algunas semanas, las cuales no quiero repetir ni desmerecer añadiendo nada. Pero el miércoles pasado disfruté riéndome de la tragedia de la vida en el Teatro Bellas Artes con una obra llamada “Lastres” (no sé si pronunciarla Las 3; o lastres de lastrar…). De todas formas, fue una obra magistralmente interpretada en forma de monólogo absurdo a tres bandas por parte de Anabel Alonso, Ana Fernández y Marta Belenguer. Escrita por Jorge Roelas, autor de “Verano”, éxito teatral, y actor tanto en televisión como en cine, está anunciada por todo el metro de Madrid.

Las luces se apagaron, y el ruido de los cuchicheos se fue apagando mientras una introducción cuyo diálogo absurdo ya invitaba a la sonrisa abierta. Continuó la farsa teatral con esas tres mujeres, que se reencuentran tras siete años (y dos meses) sin verse ni hablarse, en casa de una de ellas. Recuerdos del pasado, trapos sucios, secretos, revival de bailes locos, insultos y arranques de sinceridad en los que todos los espectadores nos veíamos reflejados. Risas que sazonaban una realidad a veces triste pero siempre cierta en la que cada uno de los presentes, a nuestro gozo o a nuestro pesar, alguna vez nos sentimos como ellas.

Como quien creo que nunca me he sentido, JAMÁS, es como Cata Pirata, vocalista de la banda Skip&Dieentre su público, en sujetador, bailando y gritando rodeada de gente que el viernes pasado fueron a la Sala Caracol solo para verla a ella y a sus cuatro chicos tocar y hacérnoslo pasar bien. Esta vez no fue la familia quien ayudó sino los colegas de Musikorner, que nos regalaron una entrada doble by the face.  YEAHHH (primera vez !)

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El concierto debía empezar a las 21:30. Cuando por fin pasadas las diez se abre el telón de la Caracol, con una afluencia mayor de la que yo personalmente esperaba y con unas pintas de lo más variado, atrevido, y a veces copiado de la cantante; empezaron la actuación con los dos singles del único álbum que sacaron el pasado 2012: Riot in the Jungle, Jungle Riot y Love Jihad.

Su mezcla de estilos, desde la copia a sacopaco de M.I.A, aquella rarita indio-inglesa que en los 2000 ya hacía un eclecticismo visual y musical difícil de encajar entonces;  pasando por músicas mestizas (africanroots, cumbia, música asiática-rollito indio y demás-); electrónica, como vimos en los momentos de máximo apogeo del viernes, cuando el dj (el segundo por la derecha), vestido con una camisa robada a Locomía, puso a todo el público a dar saltos con mezclas dubstep-rumbatón, y electro más duro que un garbanzo seco. Otras partes, en cambio, eran oasis de tranquilidad entre tanta agitación en los que las notas que el guitarra (primero a la izquierda) arrancaba al sitar, unido a la calidad de las percusiones tanto con baquetas de uno, como con las manos desnudas del último componente restante creaban una atmósfera casi irreal, arrancada minutos después con cambios radicales de ritmo y volumen de voz por parte de Cata Pirata, que se fue desnudando a medida que el concierto se caldeaba y nosotros también.

Desde luego podemos decir que Skip&Die tienen mucho que dar en próximos trabajos y un montón de fiestones que hacer de cada antibiótico-directo. Sin embargo, no puedo evitar pensar que tienen influencias demasiado claras. M.I.A. sobre todo, pero también sus compatriotas los locatis de Die Antwoord de los que en Indiscretos semos fans, sobre todo debido a su carácter discretísimo… han hecho mucho en el sonido de estos jóvenes modernos y con previsión de ésito (boombooom). Queeee viva el pendoleoo!

Sed felices una semana más.

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