Y yo caí, enamorado de la moda de evadir

Es la marca que dicta tendencia. El referente en el que los mediocres se han de fijar si quieren ser “diferentes”. Con una simple vocal, discriminan lo singular de lo vulgar y lo elevan hasta los altares de la excelencia mesiánica, un edén al que sólo tienen acceso unos pocos –cientos de millones- privilegiados. Puedes tener un simple mp3 o un exclusivo iPod. Puedes tener un vulgar ordenador o un flamante iMac. Puedes tener un triste móvil o un original iPhone. Puedes tener una anodina tableta o un exquisito iPad. Y así hasta un infinito tecnológico que incluirá televisiones, relojes y hasta vibradores (todo se andará).

Apple está en la cúspide. Mediante una sublime estrategia de mercadotecnia, la firma ha adoptado las corrientes que determinan lo que está de moda para hacerlas propias. Y como marca de moda que es, no podía renunciar a una de las principales costumbres en nuestro queridísimo país, defraudar al fisco.

La compañía californiana vive una etapa dorada gracias a la herencia de Steve Jobs. En agosto del año pasado logró la mayor capitalización bursátil (valor en bolsa) de la historia y, aunque sus acciones han caído desde entonces, fue la segunda empresa con más beneficios del mundo en 2012, solo superada por la petrolera Exxon. En España, las ventas de sus Apple Store sólo crecieron un 86% y sus servicios a terceros, como los de márketing o las ventas a otras tiendas, un 14%. Sin embargo, la manzana mordida ha declarado que cerró el año con pérdidas, de forma que Hacienda debe devolverle dinero. ¿Cómo es esto posible? ¿Es que sus gestores ibéricos son políticos del PSOE?

La originalidad al poder (benditomanicomio.wordpress.com)

La originalidad al poder (benditomanicomio.wordpress.com)

Pues va a ser que no. ‘Apol’ recurre a prácticas de ingeniería fiscal para que, allá por donde campen sus manzanas mordidas, tributen lo menos posible. No se han dedicado a patentar todo lo que se les pasaba por la cabeza para que luego vengan los avariciosos Estados a rapiñar las migajas de su éxito.

Para ello, la marca de moda recurre a dos fórmulas. La filial que comercializa los servicios a terceros –Apple Marketing Iberia- facturó unos 2.000 millones de euros, pero aquí sólo declara una comisión del 1%. El 99% de los ingresos generados en territorio patrio se van directamente a Irlanda, donde el impuesto de Sociedades (el gravamen a los beneficios empresariales) es del 12,5%, menos de la mitad que en España (30%). La minúscula comisión menos los gastos de personal dejan la cifra final de beneficios –sobre la que se aplica el impuesto- en 6 míseros millones.

Apple Retail Spain, que gestiona las tiendas de la firma, obtuvo unos ingresos de 140 millones. Si a esta cantidad se le restan los costes operativos y el alto precio de los productos que la filial española compra a su prima irlandesa, el resultado final arroja unas pérdidas de 22 millones. Con los números rojos, el gigante norteamericano evita pagar el impuesto y consigue unos activos fiscales (exenciones para el futuro) de 6,5 millones. Olé tus huevos frutales.

Con estas divertidas fórmulas a las que se suman otras como el desvío de ingresos a paraísos fiscales, donde el impuesto de Sociedades es cero, la todopoderosa ‘Apol’ consigue pagar menos del 2% de todos sus beneficios fuera de Estados Unidos. Y lo mejor de todo es que lo hace de forma completamente legal, y que viva la pepa.

No es la única multinacional con cuentas multimillonarias que recurren a “planificaciones fiscales agresivas” para escamotear hasta el último euro a la Agencia Tributaria. Otras empresas ‘top’, como Google, Facebook o Amazon escenifican su desinteresado compromiso con la recuperación de Irlanda desviando hacia la isla el grueso de sus facturaciones. ¡Qué solidarios!

Prácticas cada vez más habituales en un país donde la cultura del “si no lo haces es que eres tonto” es patrimonio nacional. Irlanda representa para las empresas lo mismo que Suiza o las islas Caimán para los empresarios –y toda suerte de estafadores en general-, refugios donde mantener las fortunas lejos de las huesudas garras del fisco. Hacienda estima que hay unos 60.000 millones de euros (6% del PIB) evadidos en paraísos fiscales. De las 35 empresas con mayor cotización -el Ibex35-, 30 utilizan filiales en estos países. Solo la familia Botín, dueña del Banco Santander, guarda cerca de 2.000 millones de euros en cuentas helvéticas desde hace lustros. Pero no es necesario viajar a exóticos archipiélagos para defraudar. Dentro de nuestras fronteras, el fraude fiscal representa otro 6% del PIB y la economía sumergida (la actividad sin ningún control tributario) el 20%, según los datos del Consejo Económico y Social. Y es que con estas tradiciones tan estimulantes, no es de extrañar que las multinacionales se quieran españolizar.

Daniel Vega

Advertisements

4 responses to “Y yo caí, enamorado de la moda de evadir

  1. Pingback: Métela aquí, Mariano | Semanario digital·

  2. Pingback: La optimista vuelta al cole | Semanario digital·

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s