Necesitados

DSC_0061-1Hablamos de crisis. De tiempos de necesidad. Pero esto no es nuevo. Que va. La cultura surge de la precariedad. La creación artística nace de una necesidad. El artista lo es porque lo necesita para vivir. No desde un punto de vista alimenticio sino desde la entraña misma de su existencia. Es un ser humano y necesita respirar. De la misma manera que como es un creador, necesita crear. Necesita expresarse. Quiere volcar, reflejar, vomitar como decían los beatniks, una idea, un sentimiento, una pena o una alegría. En definitiva, son ellos mismos los que se vuelcan sobre un papel, lienzo o mármol.

Miguel Hernández. Era poeta. Nació para ser pastor pero él ya era poeta. Sudaba poesía por los cuatro costados. Sólo hay que leer alguno de sus versos para darse cuenta de que Miguel Hernández no buscaba atajos ni evasivas (Menos tu vientre todo es confuso). Su verso es llano y selecto. Directo y sofisticado. Como él, su verso nace del surco de la  tierra. Escribía donde podía y como podía. Para pasar el tiempo en el campo, escribía. Para pasar el tiempo en la cárcel, escribía. Para tranquilizar a su mujer, escribía. Para hablar con su hijo, escribía. Escribía, escribía, escribía….

Jean Vigo. Cercado por una mala salud, como si supiera que su tiempo era más breve que el del resto, se apresuró a crear y a contar historias. Su historia. Cine adelantado a su tiempo que, sin embargo, habla de su infancia, del amor y de la condición humana. Personajes que rozan lo documental para luego despegar a la ficción más moderna. Y todo porqué?. Porque existía la necesidad más acuciante de contar todas esas historias antes del aliento final.

Boris Vian. Hizo de todo. Era libre. Libre de formas, de conceptos, de disciplinas, de moral. Sediento de vida, Vian apuró cada trago hasta la última gota. Su búsqueda no se limitaba a un hueco profundo sino que horadaba túneles subterráneos donde la música comunicaba con la novela, el relato con las canciones y sus poemas terminaban en la barra de un club.

Sólo rebuscando en su propia verdad, la más íntima, la más desnuda, la más manchada de todos ellos, sale algo parecido a un espejo en el que cualquiera se pueda ver reflejado. No hay otro secreto. El artista es un necesitado. Un clochard que busca en si mismo algo amable que llevarse a la boca.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s