El Robin Hood alemán se deja barba

Alemán, rubio, y con una altura de 2.13 metros, poco tardó en hacerse un hueco en la larga lista de motes que Andrés Montes se inventó en la década que estuvo retransmitiendo partidos de la NBA para Digital +. Hablamos de Dirk Nowitzki, el quizás mejor jugador europeo que ha militado en la NBA  o, al menos, el que ha hecho mejor carrera en la liga norteamericana.

Robin Hood, como le llamaba Montes, llegó a la NBA en 1998, elegido por Milwaukee Bucks, para ser traspasado con celeridad a los Dallas Mavericks. Ese traspaso convertiría a un equipo perdedor –no pisó los Playoffs desde 1990 hasta 2001- en uno ganador.

En su primera temporada, condicionada a todas luces por el lock-out, no tuvo un gran rendimiento, con apenas 8 puntos por encuentro. Ya con su primera temporada completa como jugador, Nowitzki se convirtió en uno de los jóvenes más prometedores de la liga, al mejorar sus cifras -17,5 puntos y 6,5 rebotes- y ayudar a su equipo a mejorar notablemente, quedándose a las puertas de Playoff.

Ese sería el último año que Nowitzki y sus Dallas Mavericks se quedarían fuera de los Playoffs de la NBA. A partir de ahí dejó de ser ese alemán atípico de una franquicia mediocre para convertirse en la estrella de unos Mavericks que, con un nuevo dueño llamado Mark Cuban, sería uno de los equipos punteros de la liga.

Pero no fue hasta 2006 cuando los Mavericks se colarían en su primera final de la NBA. Durante los años anteriores, de la mano de un cada vez más importante Nowitzki, los Mavs nadaban para morir en la orilla año tras año, ya fuese con Sacramento, San Antonio o Phoenix. La venganza llegaría ese año, en 2006, cuando Nowitzki lideró a los suyos ante los equipos que les habían eliminado durante años.

En primera ronda se deshicieron de los Grizzlies de Gasol, mientras que en segunda ronda ganaron a los San Antonio Spurs en un séptimo partido épico en San Antonio, con un Nowitzki en plan estelar con 37 puntos y 15 rebotes. En la final de Conferencia,  el alemán impuso su ley con actuaciones espectaculares, y dejando fuera a los Phoenix Suns del mejor Steve Nash.

En la final de la NBA les esperaban los Miami Heat de un Shaquille O’Neal ya cerca del ocaso de su carrera y un joven Dwayne Wade. A pesar de ganar los dos primeros encuentros, Dallas acabó perdiendo la final, sin poder ganar ni un partido más, y con un mal Nowitzki, que no fue capaz de acercarse a los promedios de Wade.

Esta derrota afectó a Dallas, que no volvió a pasar de las primeras rondas de Playoffs durante los siguientes cuatro años. 2011 fue el año en que volverían a las finales, otra vez contra Miami Heat, aunque esta vez la estrella rival era un Lebron James que ansiaba su primer anillo. Pero esta vez Nowitzki no iba a dejar escapar la oportunidad, y Dallas ganó 4-2 para poner el primer campeonato de la NBA en sus vitrinas.

Después del anillo, el rendimiento de los Mavs en general y de Nowitzki en particular ha dado un bajón espectacular. Esta temporada están en el décimo puesto de la Conferencia Oeste a sólo un partido y medio de distancia con el octavo clasificado y nueve partidos por disputar. De momento, la plantilla ha prometido dejarse la barba hasta que alcancen el 50% de victorias y, por tanto, se acerquen más a Playoffs.Si no lo consiguen, no sabemos hasta donde llegará la barba de unos Mavs que, de quedarse fuera de estos Playoffs, podrían poner final a una época dorada.

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