‘Acorda’ Portugal

“Estoy convencido de que Portugal ha perdido, no ha ganado” decía José Sócrates el día de su dimisión en marzo de 2011. El que hasta aquel día fuera primer ministro decidía tirar la toalla después de que el parlamento luso rechazara el cuarto plan anticrisis diseñado por el Gobierno. Tras ganar en dos ocasiones consecutivas las elecciones, José Sócrates se despedía de Cavaco Silva sabiendo no sólo que Portugal había perdido, sino que aún tenía mucho más que perder.

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“Crisis…muerte a los ladrones”

El todavía ejecutivo en funciones asumía su necesidad de solicitar un rescate financiero apenas unos días después y en mayo era aprobado oficialmente por la Eurozona. 78.000 millones de euros distribuidos entre el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera y el Fondo Monetario Internacional. Después de sufrir la primera primavera a la sombra de toda esta sarta de siglas institucionales, el tercer país en recibir un rescate económico acudía a las urnas para votar en las elecciones anticipadas convocadas tras la dimisión de Sócrates. La convocatoria ponía fecha al cierre de la (otra) crisis política en alza por la presión de los mercados sobre la deuda soberana. Con menos del 59% de participación, el líder del Partido Social Demócrata, Pedro Passos Coelho se hacía con el control del congreso con una holgada ventaja sobre el Partido Socialista.

Lejos de las urnas, la debilidad estructural de la economía portuguesa aumentaba cada día, sus finanzas publicas se deterioraban y sus escasas perspectivas de crecimiento mermaban la confianza en su solvencia dejando la calificación de los bancos del país al borde del bono basura. A los duros planes de austeridad que dejó a sus espaldas Sócrates, se sumaba entonces un bombardeo de ajustes impuestos por la troika, que comenzaba con la congelación de los salarios de los funcionarios y de las pensiones hasta 2013, un recorte del gasto sanitario de 900 millones y una fuerte reducción en las prestaciones por desempleo.

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“Privaticen a la puta que os parió”

El yugo de la crisis comenzaba con dureza y no ha aflojado desde hace tres años. La infinita lista de medidas de austeridad cuenta con la reducción del gasto social y militar, el aumento de impuestos a las rentas más altas, la congelación del salario de los funcionarios y la privatización de los bienes públicos. Aumento también el IVA, del 20 al 23% y del IRPF. Se rebajó el salario de los funcionarios del 3’5 al 10%, se congelaron las pensiones y se recortó en gasto e inversión estatal. De premio, un 50% de rebaja en la extraordinaria de Navidad. El largo etcétera ha provocado que a lo largo de estos años la población portuguesa sienta por el FMI y por su propio gobierno un profundo odio avalado por las huelgas generales, aunque no por el énfasis popular con el que se viven las manifestaciones en São Bento. En septiembre del pasado año, los portugueses despertaban de un letargo reivindicativo inexplicable teniendo en cuenta las duras medidas de austeridad que el FMI y el gobierno luso les han ido imponiendo. “Que se joda la troika, queremos nuestras vidas” gritaron al unísono en más de treinta ciudades. Por primera vez millones de personas se congregaban en la que ya es una de las mayores movilizaciones del país.

A la crisis económica, se le suma ahora una profunda etapa de inestabilidad constitucional que pone de relieve los desafíos que Portugal tiene más allá del contexto europeo. Después de anular el Tribunal una parte de los recortes del gobierno. Passos-Coelho se dirigía esta tarde al pueblo tras convocar un consejo de Ministros extraordinario para intentar buscar la manera de recortar con un planB un total de 1350 millones. Finalmente se reducirán los gastos (otra vez) en educación, sanidad, prestaciones de la seguridad social y en empresas públicas, lo que afecta a la red de tranvías, metro y autobuses.

Pasos Coelho ha justificado la decisión apelando a la necesidad de evitar un segundo rescate. Pero no es sólo eso. Portugal necesita asegurar que las rivalidades políticas y la divergencias ideológicas no pongan en peligro la recuperación económica del país.

Laura Amate.

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“FMI fuera de aquí”

*”Acorda”(en el título) significa “despierta”.

*Todas las imágenes pertenecen a “O que diz Lisboa“, recomendable página que le da voz a las paredes de la capital lusa. Muy recomendable si te gusta el Arte Profano.

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