La historia de Kevin Ware y el morbo de una trágica lesión

Hasta el pasado domingo, Kevin Ware era una un perfecto desconocido para el público español –que me perdonen los frikis del baloncesto universitario-. De hecho, es probable que para bastante gente lo siga siendo. Sin embargo, un desafortunado incidente le encaramó a los principales espacios de la prensa deportiva española.

kevin-ware

Ware es un chico de raza negra que nació en el neoyorkino barrio del Bronx hace poco más de 20 años, aunque con 14 se trasladó al estado sureño de Georgia, primero a Atlanta, luego a una pequeña ciudad a las afueras de la misma Atlanta llamada Rockdale County. Su talento innato para jugar al baloncesto, unido a su capacidad atlética y a la, por qué no decirlo, necesaria altura para este deporte -1,93 centímetros- hizo que diversas universidades norteamericanas centrasen su atención en nuestro joven protagonista.

Finalmente Ware acabó firmando por la Universidad de Louisville, cuyo equipo de baloncesto dirige con mano de hierro el legendario Rick Pitino, que ha entrenado a equipos NBA de la talla de los New York Knicks o Boston Celtics. Además, ha sido el único entrenador capaz de llevar a tres universidades diferentes a la ‘Final Four’ de la liga universitaria de baloncesto, más conocida como NCAA (National Colegiate Athletic Association). No era mal destino, no en vano, Louisville estuvo la temporada pasada entre las 4 mejores universidades del país y, desde el viernes, luchará –con el cartel de favorita- por entrar a una final que sólo el campeón le pudo privar el año pasado.

En su año como ‘freshman’ –así llaman a los jugadores de primer año en EEUU- no gozó de demasiado protagonismo. Al siempre difícil facto de jugador novato se le añadía la enorme competencia en su puesto –base o escolta-. Antes que él estaban dos de las estrellas del equipo, como Peyton Siva y Russ Smith. Sin embargo eso no supuso una losa mental para Ware, que antes de la March Madness –torneo que enfrenta a las 64 mejores universidades del país y que tendrá a partir de este fin de semana su punto álgido con el inicio de la ya nombrada ‘Final Four’- catalogó su primera temporada como “una gran experiencia”.

Esta temporada, aunque no se ha erigido protagonista, ha visto como su número de minutos por partido aumentaba considerablemente, convirtiéndose además en uno de los jugadores más importantes del banquillo. Asimismo, comenzó a destacar en la parcela defensiva, consiguiendo más de un robo por encuentro en apenas 17 minutos de juego.

La March Madness se presentaba para Louisville en general y para Ware en particular más atractiva que nunca. El equipo era de los favoritos para llevarse el cetro, y Ware ya no tenía el papel marginal del año pasado –apenas unos minutos en un solo encuentro-. Y no pudieron ir mejor. Ware jugaba minutos importantes y su equipo ganaba, en ocasiones con escandalosa suficiencia. Hasta se permitió, en el partido anterior al Elite 8 –los cuartos de final de toda la vida- establecer su récord personal de anotación -11 puntos, que no son muchos, pero acabó el partido como segundo anotador de su equipo.

En el cruce de Elite 8 esperaban otra de las escuadras míticas del baloncesto universitario, los Blue Devils de la Universidad de Duke. Con el entrenador que ha llevado a la selección de EEUU al oro en Pekín y Londres, Mike Kryzewski, Duke se ha llevado cuatro títulos de la NCAA y ha llegado a 10 ‘Final Four’.

A falta de 6 minutos para el descanso del partido, y con un apretado 21-17 para los de Pitino, Ware salta para puntear –para una persona no aficionada al baloncesto sería algo así como molestar- el tiro de un jugador de Duke. Salta, pone la mano para dificultar el lanzamiento, y en su descenso se da la vuelta para ver la finalización del tiro rival. Pero cae mal, muy mal. La parte que une la rodilla con el pie, esto es, donde se alojan la tibia y el peroné, se dobla por la mitad. Se rompe ambos huesos. La fractura es abierta, y los huesos son visibles para cualquiera.

No nos vamos a recrear más en la descripción de esta escena. Únicamente, destacaremos que mientras era retirado, Ware no se lamentaba, ni gritaba, les pedía a sus compañeros que ganaran ese partido. Y lo ganaron, evidentemente. Y además por 23 puntos, en una segunda parte del equipo de Louisville que rozó la perfección. El sábado, ante Wichita, se jugarán el pase a la final, y si llegan, el lunes lucharían por el título.

De un día para otro, Ware era famoso, no ya en el mundo baloncestístico, sino también más allá de él. Los grandes medios deportivos digitales le hacían espacio en su portada, y los diferentes telediarios incluían las imágenes entre las noticias deportivas del día. Era, salvo contadas excepciones, la primera vez que daban cobertura a la March Madness, y por extensión a la NCAA, en todo el año.

Una vez más, el morbo puede con el deporte. Otro argumento más que demuestra lo poco que importa quién gane o pierda mientras las imágenes que se emitan no dejen indiferente a nadie. La prensa (¿¡deportiva!?) española volvió a retratarse, ofreciendo unas imágenes que pondrían los pelos de punta a cualquiera. Hablamos de la misma prensa que cada vez dedica más espacio a chicas en ropa interior o a la tristeza de jugadores multimillonarios. Sensacionalismo puro y duro.

Mientras, otros medios que sí han prestado atención a la March Madness, cuyos autores son en muchos casos estudiantes de periodismo o aficionados a los deportes, no le daban mayor importancia al hecho de la que tiene, y se centraban por encima de todo en los partidos del torneo.

Esta es la realidad del periodismo deportivo actual. No se analizan partidos, no se dan las claves de por qué un equipo ha ganado o ha perdido, no se investiga. Vale con una chica semidesnuda o una lesión aparatosa en la que se vea un hueso. El lunes termina la competición, y desde Indiscretos animamos a los lectores a que comprueben el próximo martes cuántos espacios ocupa en la prensa la final de la NCAA. No esperen demasiados.

Fuente foto: Reuters.

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2 responses to “La historia de Kevin Ware y el morbo de una trágica lesión

  1. NO es cierto que se haya mostrado la imagen explícita: los que no la vimos en directo tuvimos que buscarlas largo y tendido si queríamos hacernos los machos y decir lo mucho que lo sentíamos

    • cqh:
      Primero gracias por leer la entrada y mostrar tu interés. Respecto a tu comentario, yo vi la imagen del hueso fuera en la portada de Marca.com y en algún que otro telediario. Es cierto, sin embargo, que en medios dedicados exclusivamente al baloncesto se fue más sensible con el tema.

      Saludos.

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