Maduros contra Capriles

Juan Haro    @HaroJuan

“El que canta bingo, enseña el cartón” advierte Capriles. ““Mano dura contra el fascismo” le responde Maduro. Y así sucesivamente. Los últimos sucesos acaecidos en Venezuela tras las elecciones dan muestra de la inestabilidad social que vive el país, que puede presumir de ser muchas cosas menos de ser un estado maduro. La campaña electoral estuvo marcada por el intercambio de acusaciones entre el candidato a la oposición y el presidente electo, llegando este último a llamar mariconsón a su rival en un mitin ante miles de venezolanos y venezolanas.

Fuente: zoomnews

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Si hay un hombre que ganado presencia en el seno del gobierno, ese es el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello. Él es quien lidera el dique que retiene la respuesta política de la oposición. Cabello califica la política de Capriles como “ideas locas” y ha acusado a los líderes de la oposición de la trama de un inminente golpe de estado. Además ha destituido a dos diputados de las comisiones permanentes del parlamento por no reconocer a Maduro como el presidente electo. Si hay algo  que distingue a los políticos con formación militar previa es su determinación para señalar a la oposición de ser el enemigo como en la guerra, para ello, cualquier enfrentamiento es una guerra. En este caso, dialéctica y algo más. Según el periódico venezolano El Nacional, el ex teniente indicó que “la agenda de los fascistas  es que se olviden los muertos y la violencia para discutir sobre el recuento de los votos”. Por último, Cabello ha exigido la encarcelación de Capriles y le ha acusado de ser el responsable de las víctimas mortales en los disturbios registrados en diferentes estados del país. El presidente de la Asamblea Nacional es la muestra de que el gobierno bolivariano cuenta con hombres hercúleos en sus filas.

Por contra, la figura de Capriles sale reforzada de las últimas elecciones. A pesar de no haberse alzado con la victoria conun 49% de los votos frente al 50,8% de Maduro -con una diferencia absoluta de 265.000 votos- se ha ganado, justa o injustamente, el respeto de miles de venezolanos. La mínima diferencia en los resultados electorales además de derivar en inestabilidad y constante desacuerdo político para sacar adelante proyectos comunes, ha generado obstinación en el gobierno de Maduro y pérdida del crédito acumulado en elecciones anteriores. Sin embargo, Capriles se ha llevado un duro revés por parte de la justicia al reconocer el Tribunal Supremo la inviabilidad del recuento manual de los votos ya que “no existe” este procedimiento.  Extraña sentencia para tratarse de un órgano superior judicial.

Fuente: EFE

Fuente: EFE

Muchos ensalzaran la línea política heredada por Maduro y fiel al estilo del fallecido Chávez. No sería justo restar méritos a los avances que la revolución bolivariana dedicó al pueblo de Venezuela y algunos de los mayores progresos que Chávez brindó al desarrollo del país. Además conviene tener muy en cuenta la opinión perniciosa que el gobierno chavista despertó y despierta en los medios de comunicación occidentales y que adultera la opinión pública hacia el país. No obstante, hay algo innato en las entrañas de los dictámenes gestionados en Caracas, la falta de libertades y derechos amenaza la libertad de expresión de los venezolanos. Los medios de comunicación son controlados por el gobierno, hay censura, presos políticos (al igual que en otros muchos países de occidente) y las manifestaciones en contra del gobierno están prohibidas. Todos ellos son hechos demostrables.

La elección de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela, o si prefieren, la derrota de Capriles, ha desatado insinuaciones de pucherazo y fraude electoral, denuncias de golpes de estado, amenazas diplomáticas, testosterona en estado puro, diputados agredidos, peticiones de arresto del líder opositor, y lo que es peor, venezolanos muertos en los violentos enfrentamientos entre seguidores de ambos líderes. Como en todo, en política también hay matices. No se trata de venerar al continuista de la llamada revolución bolivariana ni de valorar la intención de cambio de Capriles. Más que decantarse por uno o por otro, lo recomendable aquí es despertar un análisis de una situación que representa los desequilibrios políticos y sociales que frenan el desarrollo de Venezuela. Analizar los porqués y los cómos de una situación preocupante.  Quizás el poder que otorga el petróleo no sea suficiente para la construcción de una democracia. Aunque qué sabemos nosotros de lo es que vivir en democracia. La democracia son los padres.

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