El cuelgue de la abstracción: Cuenca

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Arte profano: “Tiger-rabbit” (vaya cuelgue)
Fuente: Tumblr.com

¿Y qué se te ha perdido a ti en Cuenca?, fue lo que me dijo un amigo mío cuando le decía que me iría allí el fin de semana pasado un par de días; y, casualmente, fue exactamente lo mismo que le preguntó Fernando Zóbel, pintor, coleccionista e impulsor del cambio de esta pequeña ciudad manchega a Gustavo Torner, artista abstracto conquense gracias a quien las Casas Colgadas se convirtieron en Museo: El Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca.

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Puente de San Pablo (hecho en piedra en el S.XVI y reconstruido en hierro en 1902) sobre el Río Huécar, con el Museo de las Casas Colgadas enfrente 

A dos horas de distancia de Madrid y con menos de 60.000 habitantes a día de hoy, esta ciudad al borde del precipicio, con tejados rojos y casas juntas y en cuesta, en lo alto de la Mancha y rodeada de agua y montañas, vivió durante el Régimen franquista la ruina, el abandono y la despoblación, sobre todo en la parte alta, cuyas Casas Colgadas, herencia de los siglos XV y XVI, se iban quedando vacías.

 

Sin embargo, en 1961 apareció un español de nombre Fernando Zóbel, filipino de nacimiento y graduado en Harvard, proveniente de una rica e influyente familia de empresarios en búsqueda de un lugar que albergara las obras que había ido adquiriendo y creando a lo largo del tiempo y que entonces ya eran demasiadas para guardar en su casa. Quería algo cerca de Madrid, pero que no fuera Madrid, y había empezado buscando en Toledo. Allí no encontró nada, acompañado de su amigo y también artista Gerardo Rueda, fue gracias a otro artista, Gustavo Torner, quien habló con el alcalde de Cuenca y quien le ofreció a Fernando la casa Colgada.

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Cuadro de Gerardo Rueda en el interior del Museo.

A partir de ahí comenzó la aventura de este reducido grupo de artistas abstractos que, reunidos en Madrid, recorrían con sus obras el mundo entero (Nueva York, París, Berlín, Amsterdam, Viena…) y que a nivel nacional no eran tan reconocidos. Como dice Jordi Teixidor, pintor y primer becario en el Museo que nos ocupa: “En España hemos tenida mucha cultura, pero hemos tenido poca civilización“.

Luis Feito, Antonio Saura, Rafael Canogar, Antonio Lorenzo, Manolo Millares, Lucio Muñoz, Eusebio Sempere, Manuel Mompó, Eduardo Chillida, Antoni Tàpies, Martín Chirino…los principales representantes de la Vanguardia española, muchos también integrantes de grupo El Paso en  un momento en que España vivía de espaldas al resto del mundo, encontraron en Cuenca y gracias a Zóbel, un lugar en el que reunirse ellos, y reunir su obra más allá de colecciones privadas. Los aficionados a este tipo de vanguardias tenían Cuenca como visita obligada, debido a que en el resto de España no existían espacios como éste: el Museo fue el primero centrado en arte moderno del país; hecho por los pintores, para todo aquel que quisiera disfrutarlo. Y lo de hecho por los pintores no es un decir: Zóbel les pedía a cada uno de ellos que escogiera el espacio en el que quisieran ubicar su obra, de manera que tanto el entorno como el edificio en sí integraran la experiencia artística para el visitante:

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Interior del Museo, las Hoces al fondo y la obra “Omphalo V” de Pablo Palazuelo

Concluyendo ya, la ciudad de Cuenca tiene mucho que deberle al arte. Un montón de ruido en un valle de luz donde existe una facultad de Bellas Artes y varias fundaciones de grandes coleccionistas como la de Antonio Pérez, un antiguo convento de clausura reconvertido en un magnífico, divertidísimo, ecléctico y variado cajón de sastre de arte, lleno de objetos encontrados que podríamos llamar basura vista desde un ángulo muy personal y que sorprende en cada esquina y recoveco: Warhols, Millares (a cholón en una sala maravillosa), Sauras… Si hacéis una visita indiscreta, no os lo podéis perder.

Y, finalmente, en este bello documental de una horita emitido hace un par de meses por RTVE, cuentan la historia, con gran cantidad de material gráfico de aquel tiempo y hablando con los conquenses que lo vivieron, y los principales protagonistas del movimiento (que aún están vivos), el proceso de fundación del museo:

  En la actualidad el museo forma parte de la Fundación Juan March, ya que Zóbel, unos meses antes de su muerte, lo donó a este organismo que dentro de las entidades privadas del mundo artístico, y más aún del arte moderno, mantiene una actividad que podría decirse muy cercana a la herencia de Zóbel, ese pintor con vocación de mecenas que había comenzado a pintar inspirándose en Mark Rothcko, y que hoy da nombre a la estación de Cuenca, a quien el arte y los manchegos deben tanto.

Desde Indiscretos, otra recomendación a añadir a vuestra agenda de viajes que inspiran.El arte está en todas partes, pero desde luego aquí vive más alto que en ningún sitio.

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