El entrenador olvidado que revivió a un equipo muerto

No es portugués ni catalán, tampoco se apellida Mourinho, ni le apodan ‘El Cholo’, ni habla de jugadores ‘top’, de ‘seny’ o de ‘valors’. No nació en una gran urbe, sino en Castrofeito, un pequeño pueblo ubicado en la provincia de A Coruña, a apenas 20 kilómetros al noreste de la ciudad peregrina, Santiago de Compostela.

En una época en la que parece que se erige la figura del entrenador como buque insignia de un club, Fernando Vázquez había perdido su hueco en el mundo del fútbol. Después de haber entrenado en multitud de ciudades del a geografía española como Vigo, Oviedo, Mallorca, Madrid, Valladolid, Gran Canaria, Sevilla o la propia ciudad compostelana, donde debutó en Primera División, no había entrenado a ningún equipo desde 2007 hasta hace poco más de dos meses.

Vázquez, maestro de profesión, dio sus primeros pasos en el mundo del fútbol en equipos menores de su tierra gallega. Lalín, Ferrol y Lugo fueron sus destinos antes de dar el salto, como ya hemos recordado, al Compostela, club al que llevó en su primer año en Primera División a ser campeón de invierno.

El de Castrofeito, como buen gallego, nunca se prodigó demasiado a la hora de hablar. En cambio, su diversidad gestual siempre llamó la atención a las cámaras, que desde pronto comenzaron a grabar sus ya famosas carreras por la zona de los banquillos cuando su equipo conseguía gol.

Así, Vázquez se labró una carrera aceptable en Primera División, siempre en equipos de la zona media de la tabla, pero sin destacar, quizá por no tener el status o el glamour de otros preparadores que llegaban de fuera. Su última experiencia, en Vigo, no terminó de la mejor manera, terminando cesado cuando apenas quedaban nueve jornadas para el final de la temporada 2006/2007.

Y, de la noche a la mañana, Vázquez era olvidado por los clubes españoles. El fútbol tiene también esta crueldad con los entrenadores, que caen en el olvido con bastante facilidad. Tras más de seis años sin entrenar, nadie pensaba que en una hipotética vuelta de Vázquez, el resultado pudiese ser exitoso.

Pero nada más lejos de la realidad. Y eso que llegaba a un equipo que estaba prácticamente desahuciado, el Deportivo de La Coruña. Los gallegos, que se encontraban últimos en ese momento, habían tenido dos entrenadores ese año, José Luis Oltra y Domingos Paciencia. Y las cosas no pudieron comenzar peor, con dos derrotas frente al Real Madrid y Barcelona, que dejaban al ‘Depor’ al borde del abismo.

Tras dos partidos sin pena ni gloria, llegaba el derbi regional contra el Celta, que también se encontraba en la zona de descenso. Espoleados por la afición de Riazor, los locales se llevaron el partido por 3-1. Y después ganaban a otro rival directo, el Mallorca, por 2-3. Y al Zaragoza en A Coruña, 3-2. El éxtasis llegaba con la victoria por 0-4 ante el Levante. Cuatro jornadas después, los gallegos estaban fuera de descenso, y ‘Super Vázquez’ era recibido como un héroe en el Aeropuerto de A Coruña.

Cuando Lendoiro le contrató, Vázquez señaló que el Depor tenía que “ganar ocho partidos”, y que siempre se le dio bien “resurgir equipos”. Mucha gente lo pudo considerar una osadía, y más viniendo de un hombre que llevaba seis años sin pisar un banquillo. Poco más de dos meses después, la mitad del objetivo está cumplido, y el Deportivo ya ha salido del descenso, todo gracias a un entrenador que ni es portugués, ni vive en Nueva York, ni sale todos los días en los medios de comunicación, pero que, con trabajo y sin llamar la atención, está muy cerca de salvar a un equipo en el que nadie creía.

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