La Casa de Bernarda Simulada en Diferido

Acto primero

Nos encontramos en un salón con moqueta y chimenea. El ambiente es oscuro. Unas cortinas color azul marino con gaviotas blancas estampadas no dejan pasar mucha luz. Varias cabezas de jabalíes, ciervos y hasta de un elefante miran atentas decorando las paredes. Trofeos de alguna montería privada. Cuatro mecedoras ocupan el centro de la habitación. En ellas, cuatro damas con peineta están concentradas bordando. Se levanta Sabez de Susantamanía. Tormentos de Caspaytal la mira.

Tormentos de Caspaytal: ¿Has visto a la Recuerdo Hormigas esa posando como una guarrindonga en una revista?
Sabez de Susantamanía (persignándose vehemente varias veces): ¿Dónde vamos a llegar en este país? Y encima está esmirriá. Las tetas esas son operadas, te lo digo yo.
Ama Botellón (torciendo los morros): Pues estará esmirriá porque paga su hipoteca como todo buen hijo de vecino. Además, yo he visto unas fotitos tuyas Susantamanía… Enseñando todo el muslamen. ¡Si don Roco te viese!
Tormentos de Caspaytal: ¡Ese es un nazi!
Fatalidad Baños (ha permanecido callada hasta el momento, con gesto serio y bordando): ¡Por Dios! Que pesada estás esta semanita con los nazis, Tormentos, hija.

Se oye una discusión en el exterior. Parece ser un hombre ebrio elevando la voz a otro que habla con las frases ensayadas de un policía. Sabez de Susantamanía, que ha permanecido de pie todo el rato, se acerca a una ventana y mira semi escondida, husmeando. Desde fuera llegan los ecos de cuatro voces masculinas:

Hombre 1: Le digo yo que no, que no le sirvo más vino a este señor en mi taberna.
Hombre 2 (visible y auditivamente perjudicado por el alcohol): ¿Quién te ha dicho a ti las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber?
Hombre 3: Por favor, acompáñeme que le tengo que tomar declaración.
Hombre 4 (en tono jovial): ¡Viva el vino!

En la habitación a las cuatro mujeres les ha dado sed y se han servido unos brandys. Utilizan varios sobres como posavasos.

Tormentos de Caspaytal: Oye, Amita, ¿qué tal el spa ese al que estás yendo ahora?
Amita Botellón (untando chorizo en pan aunque parece que no hay tanto pan): ¡Ay, querida! Maravilloso. Es una desconexión total del mundo. Vas allí y te olvidas de todo. Luego volver al trabajo se te hace pesado, no quieres ni saber nada. Es mortal. Por cierto, hablando de trabajo, Tormentos, cariño, ¿ya despidieron al cartero por fin? Hay que ver eh, es como una lapa. Sólo se nos despega pa’ ir a esquiar a Suiza. ¡Bien le gusta esquiar!
Fatalidad Baños: Sí, sí, a esquiar…
Tormentos de Caspaytal (carraspea nerviosa): La indemnización que se pactó fue una indemnización en diferido y como fue una indemnización en diferido en forma de simulación…
Sabez de Susantamanía: ¿Pero qué coño dices?
Tormentos de Caspaytal (enfadada): ¡No me interrumpas nazi!
Fatalidad Baños (sin levantar la vista de las agujas con las que borda): Y dale con los nazis. Pues no me parece bien, ahora otro ni-ni más. ¡Por lo menos un millón de ni-nis! Porque ya me dirás tú, un hombre de su edad ahora ¿se va a poner a trabajar? Y de estudiar ya ni hablamos. Que emigre. Aquí, lentejas, si quieres te las comes y si no las dejas. Vagos aquí no. ¿No le gusta tanto Suiza?
Tormentos de Caspaytal: Eso cuenta.
Fatalidad Baños: ¡Cuentas, cuentas! Tanta cuenta y tanto cuento.

Vuelve a escucharse griterío en el exterior. Parece una turba enfurecida. No se entiende lo que dice la multitud: “¿Desalojo, alzamiento y pérdida o privación de su vivienda?”, “¿Despacio?”. ¡Ah! “Stop desahucios”. Deben ser ingleses borrachos.

Tormentos de Caspaytal (da un respingo abriendo los ojos de par en par, descolocándose la peineta del salto): ¡Los nazis! ¡Los nazis! ¡¡¡Los nazis!!! ¡Esconded a los niños!
Fatalidad Baños: Anda, dale unas tijeras, a ver si se relaja.

Sabez de Susantamanía enciende la vieja televisión olvidándose de la discusión de sus amigas. Intenta sintonizar “El Precio Justo”. En la pantalla aparece de repente una señora rubia y entrada en carnes haciendo reír al público con una marioneta. La marioneta es un señor gallego con gafas y barba blanca, no se le entiende muy bien lo que dice. La marioneta lleva una camiseta roja y amarilla y grita “¡GOL!”. El público se descojona de risa.


Fin del acto primero

Fuente de la imagen: elventano.blogspot.com

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