El euroescepticismo crece en el viejo continente

Juan Haro   @HaroJuan

La progresión de las reticencias de algunos de los estados miembros de la Unión Europea a continuar en el mapa geopolítico europeo, es símbolo de preocupación para las grandes instituciones. El último episodio corre a cargo del gobierno británico de James Cameron. El presidente inglés, a petición de su equipo de ministros, ha anunciado la posibilidad de un desafiante referéndum de permanencia en la Unión Europea. El anuncio ha escocido y de qué manera en las filas de la Comisión Europea quien ha instado a Londres a echar marcha atrás y tilda las amenazas británicas de “chantaje que antes asustaba y ahora roza el hartazgo”.

Integrantes del movimiento portugués "Que se joda la Troika"- Fuente : Eslabonesperididosdelsistema

Integrantes del movimiento portugués “Que se joda la Troika”- Fuente : Eslabonesperididosdelsistema

Según las palabras empleadas por el Ministro Británico de Asuntos exteriores Europeos, David Lidington, “la gente se pregunta por qué Europa regula la ropa y las joyas que lleva el peluquero”. En un análisis de las posturas que abogan por una salida de la Unión de Inglaterra se aprecia que hay factores que no benefician los intereses internos del país. En materia de inmigración, el paro en Inglaterra está a muy poco de constituir una preocupación para el Gobierno de David Cameron. La oleada de inmigrantes en busca de trabajo ha generado un incremento de los niveles de paro en la población y el gobierno inglés advierte de que si estos indicadores siguen aumentando habrá que revisar los tratados y “cerrar las fronteras”. Respecto a los problemas económicos que desgastan la fortaleza europea, Inglaterra también tiene sus teorías neoliberales. Londres pugna por conseguir el libre acceso al mercado europeo sin tener que someterse a las reglas y aranceles de la Unión y sin pagar nada a cambio. Además se quejan de que el 85% por ciento de las leyes que imperan en el sistema inglés son leyes europeas. Pero el euroescepticismo inglés viene de lejos.

Aquel que piense que el continente europeo está atravesando una crisis puramente económica, se equivoca. La omnipresente crisis económica se ve acrecentada por la desconfianza de países como Inglaterra, Grecia, Italia, Chipre, España o Portugal. A pesar de que sus políticos pidan clemencia y veneren a Bruselas y Berlín, el sentimiento nacional popular de su gente es el de rechazo a las políticas y exigencias de las instituciones europeas. El conflicto vuelve a ser de norte a sur, pobre contra ricos. Pero las políticas anti Europa no son sólo sureñas, Holanda, Dinamarca, Suecia, Austria o Hungría son algunos de los que han experimento un incremento considerable de los partidos nacionalistas y extremistas en sus instituciones.

Manifestantes de partido fascista griego Amanecer Dorado - Fuente : El mundo

Manifestantes de partido fascista griego Amanecer Dorado – Fuente : El mundo

Bruselas ha mostrado su preocupación ante estas posturas. Sin embargo, no parece que se escuchen con el mismo esmero las peticiones del gobierno griego, chipriota, portugués o español que las del gobierno inglés. Los amiguismos dentro de la Unión van en función de los índices de déficit de cada estado y las aportaciones que éstos hagan a la integración europea. Curioso éste término de integración, un término que Berlín usa muy a menudo, pero siempre a favor de la busca indirecta de su propio beneficio más que en el de la Unión de Estados Europeos.

El gran miedo que sobrevuela la Unión Europea es el posible efecto dominó que escisiones como la de Inglaterra puedan salpicar a otros países. La unión de euroescépticos, populistas, extremistas, antieuropeistas o eurodesecantados hace tambalearse las creencias en una Unión Europa íntegra y aliada. La austeridad recomendada constantemente por la Troika y la subordinación ante el poderío Alemán, han ayudado en gran medida a la extensión del sentimiento de repudio.

La historia nos ha demostrado que en momentos de crisis es  cuando afloran las verdaderas fisuras de los sistemas. El gran problema al que ahora se enfrenta Europa es la pérdida de su identidad: aperturismo, libertad y democracia. Lo importante ahora para los ciudadanos europeos es saber si nos sentimos realmente europeos y queremos seguir construyendo una generación de europeos o si realmente no nos identificamos con lo que nos venden como la cultura europea. Como dijo el escritor y europeísta italiano, Umberto Eco, “sin tener idea de Economía, debemos recordar que es la cultura y no la guerra, la que cimentó la identidad europea”.

Advertisements

One response to “El euroescepticismo crece en el viejo continente

  1. Pingback: Articles | Juan Haro Simarro·

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s