LeBron vuelve a reinar

Desde antes de terminar el instituto, LeBron James ya sonaba con fuerza como futura estrella de la NBA. Con 17 años, un físico envidiable y un talento que pocas veces se ha visto en chicos a esa edad, la mitad de las franquicias de la NBA mandaban ya a sus ojeadores al instituto ‘St. Vincent – St. Mary’ para ver sus impresionantes actuaciones en cada partido. De la noche a la mañana, la ciudad de Akron era famosa, y todo gracias a un preadolescente, del que muchos decían sería el sucesor de Jordan, el enésimo sucesor de Jordan.

Pero pronto se vio que poco tenía que ver su juego con el del mito de los Chicago Bulls. Con un físico mucho más imponente que el del bueno de Mike, tenía problemas con el tiro exterior –dificultades que ha ido solucionando con el paso de los años y con mucho trabajo-. Sin embargo, actitudes como la de autoproclamarse ‘rey’ le valieron muchas enemistades durante sus primeros años en la liga.

James fue elegido en el primer puesto del Draft de 2003 por los Cleveland Cavaliers, el equipo de su estado, casualidades de la vida. Una franquicia deprimida que veía en James a su profeta, aunque hasta tres años después no consiguieran entrar en PlayOffs. Su primer gran éxito sería la final del año 2007, donde se enfrentarían a los poderosos San Antonio Spurs, perdiendo por un contundente 4-0. El probablemente mejor ala-pívot de la historia de la NBA y líder de los Spurs, Tim Duncan, le dijo que algún día esa liga le pertenecería, pero no todavía.

Tres años de fracasos en los que equipos como Boston Celtics y Orlando Magic se adelantaban en la lucha por las finales propiciaron ‘The decision’. Se trata de uno de los hitos más famosos y desafortunados en materia de comunicación. James, con su contrato con los Cavs expirado, anunciaba en el verano de 2010 y en televisión su decisión de renovar o cambiar de aires. “Voy a llevar mi talento a South Beach y a unirme a los Miami Heat”, fue la escueta frase con la que anunció su nuevo destino. El rey debió tomarse en serio el dicho de que no se puede ser profeta en tu propia tierra, a partir de ese momento pasó a ser el enemigo público número uno en Cleveland, con quema de camisetas incluida.

En Miami se uniría a dos de las principales estrellas de la liga: Dwyane Wade y Chris Bosh. El primero ya había ganaod un título en Miami junto a Shaquille O’Neal, mientras que el segundo también aterrizaba ese verano procedente de la fría Toronto. En el primer año del ‘Big Three’ de Miami, llegaron a las Finales de la NBA aunque LeBron no pudo conseguir su ansiado anillo y todo porque a un alemán rubio se le había metido entre ceja y ceja el objetivo de ser campeón de la NBA, Dirk Nowitzki. Además todas las críticas se centraron en el de Akron, que no dio un pobre rendimiento durante toda la serie.

Hay oportunidades que pasan y no puedes volver a coger, y James llevaba 0 de 2 en Finales. Pero la oportunidad volvió a llegar, esta vez los rivales eran los jovencísimos Oklahoma City Thunders, liderados por la estrella emergente Kevin Durant. Y LeBron, mucho más fuerte mentalmente que cursos anteriores, lideró a los Heat hacia su segundo anillo, el primero del alero, que fue MVP de la temporada y de las Finales de la NBA.

Una vez conseguido el desafío del anillo, el nuevo reto era dejar huella en la historia de la liga, conseguir el segundo anillo consecutivo para ser recordado como uno de los mejores equipos de la historia del siglo XXI. A pesar de un inicio renqueante, sus casi dos meses –febrero y marzo- rozando la perfección, con 27 victorias consecutivas, le dieron el mejor registro de victorias y derrotas de la liga -66-16-. Entre los méritos de LeBron en aquella racha, está el de encadenar durante varios partidos consecutivos porcentajes de tiro con más del 60% en TC. Sólo unos correosos Bulls pudieron cortar esa racha.

Así, James llegaba a los Playoffs como el jugador más dominador desde Michael Jordan. Si la defensa no le concedía el tiro lejano, entraba a canasta, donde era casi imparable. Si se le dejaba tirar, tampoco fallaba. Además, las defensas 2 y 3 contra uno tampoco funcionaban porque solía encontrar al mejor compañero sólo para conseguir la canasta –de hecho ha sido su mejor temporada como asistente desde la 2009/10-.

Las dos primeras rondas de Playoffs no supusieron demasiado desgaste. Contra Milwaukee arrasaron sin ninguna molestia, mientras que en semifinales de conferencia los mermados Bulls sin Rose ni Deng y con un mermado Noah lo dieron todo en la posta pero no pudieron pasar del 4-1 a pesar de haber ganado el primer partido en Miami.

En la Final de Conferencia, los Pacers de Paul George les hicieron sufrir más de la cuenta, llevando a la prórroga el primer partido, llevándose el segundo, y retrasando la eliminatoria al séptimo, también en Miami. Los errores puntuales que les impidieron ganar algún otro partido para llegar a los cuatro necesarios  les llevaron a este séptimo encuentro, donde la extrema juventud de los jugadores más importantes de la plantilla les jugó una mala pasada. Otro año más, los Heat llegaban a la Final de la NBA, esta vez ante los eternos Spurs de Duncan, Ginobili, Parker y el entrenador Greg Popovich.

Con LeBron desacertado en los primeros partidos de la eliminatoria, pronto los Spurs se vieron a una victoria del anillo, tras vencer en el quinto encuentro en San Antonio. Los dos partidos que quedaban para decidir  la eliminatoria se jugarían en Miami, y en los que vimos a un LeBron en estado puro. En el sexto, hizo un triple doble con 32 puntos, 10 rebotes y 11 asistencias para salvar a su equipo cuando a falta de 30 segundos perdían de 5 puntos para acabar ganando en la prórroga. En el séptimo, sus 37 puntos y una casi canasta definitiva con 40 segundos por jugar fue lo que inclinó la balanza hacia los de South Beach.

Muchos de sus detractores –que ya son bastantes de por sí- podrán acusar a LeBron de creído, arrogante por hacerse llamar ‘The chosen one’ o ‘The king’, o incluso de actor por las simulaciones de falta que hace. Sin embargo, nadie podrá decir que no es uno de los mejores jugadores de la historia de la NBA, o que incluso puede llegar a ser el mejor. Ahora que ya ha entrado en la historia de la liga con sus dos anillos consecutivos, larga vida al rey.

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