“Antes de aborrecer”, o “¿Y entonces llegó el amor?”

Dos jóvenes se conocen. Son atractivos el uno para el otro, sus rostros no reflejan las arrugas del paso del tiempo y sus cabellos no tienen estelas plateadas todavía. Son bellos, porque toda persona posee la belleza de la vida, y estas vidas todavía tienen mucho por delante. Entablan conversación, se sienten cómodos el uno con el otro; ríen, comen, beben, pasean, admiran el mundo a su alrededor, discuten sobre sus inquietudes, preocupaciones, intereses…Se divierten, disfrutan de la compañía, se enriquecen  de forma mutua, y…¿Se enamoran?

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Antes del amanecer es la película que  rodó Richard Linklater en 1995 en la que Viena hace las veces de marco, retratada con tanta belleza y encanto como unos Ethan Hawke y Julie Delpy más bellos y encantadores todavía. Son ellos los jóvenes a quienes (casi)todos querríamos enamorar. Fue éste el pilar indie del amor romántico, imaginería sustitutiva de las Princesas Disney para ellas y de los Príncipes Disney para ellos, que arrasó en el Festival de cine de Berlín y cuyas continuaciones (en 2004 y ahora, en 2013) harían lo propio en Sundance y otros recorridos alternativos. Son los jóvenes y ya no tan jóvenes del nuevo siglo los que se veían retratados: enamorados de las mentes independientes, sensibles, encontrando una conexión mágica y fugaz con alguien quien no importa que sea de otro país, otro continente, alguien con el que se coincide una vez en la vida, exprimida hasta el final y llevada a su máximo punto.

¿Existe el amor a primera vista?

Richard Linklater, Ethan Hawke y Julie Delpy creen que sí, como se veía en esta película y como se da a entender en la siguiente entrega de la trilogía, Antes del atardecer (2004), en la que también los actores participaron del guión. En este film encontramos a unos Jesse y Celine ya más adultos, nueve años después de su primer y único encuentro, en París (oooohhhh qué romántico) y todo porque Jesse es un escritor cuya historia del encuentro en Viena con Celine se ha convertido en todo un bestseller que le lleva por Europa y todo el mundo.

Otra vez aquí se encuentran idealizaciones de la realidad que, con perdón y de forma escéptica y pesimista, no se pueden ver en la realidad. ¿Escribir un libro sobre nuestro encuentro solo para encontrarnos? ¿Que el libro se convierta en bestseller? ¿Que te lleven de gira hasta París, donde sabes que vivía entonces y crees que viviré ahora, y encontrarnos de nuevo?… Sin embargo, entre todas las conversaciones que intercambian, entre todas las palabras que se dicen en ambas películas, no se puede negar que incluso Celine tiene esta idea escéptica de que es imposible el que una sola persona complete a otra de la misma forma en que media naranja y la otra mitad hacen una. Ella no ha encontrado a nadie que de verdad le haga sentirse enamorada, y él está casado infelizmente. ¿Acaso encontrarán la felicidad estando los dos juntos?

Ha sido este año, hace dos semanas, cuando el final de la “incógnita” sobre la relación de estos dos personajes, cada uno especialísimo a su manera, con sus manías, sus encantos y demás características que hacen a cada persona única y a estos dos más aún (por aquello de que el espectador ha podido seguir su -por otra parte cortísima- relación), ha salido a la luz. A la luz del Peloponeso griego, y con ya más de 40 tacos cada uno, la película por fin da una visión del amor más real y realista (¿Quizás?).

No contaremos aquí la historia, dado que está en los cines. Sin embargo cabe resaltar lo magnífico de este último trabajo, destacable entre las otras dos películas tanto por la fotografía, el paisaje y la labor visual, como sobre todo por el guión, la trama y el trato de los personajes. Los actores, continuando con sus anteriores trabajos, se superan a sí mismos en planos secuencias interminables y en discusiones creíbles y reales. Se nota que tanto el director como ellos tienen experiencia en la vida y los avatares del amor, la suficiente como para aglutinar las distintas visiones que cualquier pareja, sea de donde sea, e incluso tenga la edad que tenga, pueda afrontar, lo cual se admira y, sobre todo disfruta, en una escena en la que los protagonistas comparten una comida con otros personajes de diferentes edades y géneros, con quienes intercambian tanto su propia historia de amor como otras visiones del sentimiento romántico. Y es que como dice Julie (o Celine), “Íbamos en caminos paralelos hasta que se cruzaron y la cagamos“.

thatcutesite.com

Fuente: thatcutesite.com

Porque todos queremos encontrar a la persona con la que caminar por la vida, ya sea de forma paralela en dos caminos uno al lado de otro o de la mano por el mismo sendero. Sin embargo, ¿es posible que sea para toda la vida? Celine y Jesse desde luego lo dejan abierto, no sabemos si morirán juntos o no se aguantarán 10 años más.Las luces y las sombras de cada persona se acentúan en cuanto un puente se tiende entre esos dos mundos que son cada uno de ellos. He ahí una de las mayores gracias o  desgracias de la vida, ¿No?

Sed felices, amad y ojalá seáis amados como os merecéis también.

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