Un verano sintomático del estado del deporte español

Con la llegada del mes de septiembre, la vuelta al trabajo, a las clases… en fin, a la rutina, se hace inevitable. Indiscretos no es una excepción, y tras un merecido descanso, esta revista semanal vuelve con las pilas cargadas y dispuesta a seguir mejorando para disfrute de nuestros lectores. El Gobierno de España tampoco es una excepción y, de hecho, nuestro señor presidente ya ha prometido una bajada de impuestos para septiembre del año que viene -¿alguien le cree?-.

En la parcela deportiva, después de los ‘ismos’ –ciclismo, atletismo, automovilismo- también llega la hora de que vuelva el fútbol para que podamos olvidar a los 6 millones de parados. De hecho, han llegado Gareth Bale y Neymar, tenemos la mejor liga del mundo y estamos en año de mundial, ¿qué más se puede pedir? La asignación de Madrid como sede olímpica la próxima semana sería el broche de oro  a un productivo verano para la prensa deportiva.

Y, probablemente, cuando echemos la vista atrás, al verano de 2013, de lo que nos acordaremos será de si Madrid 2020 fue una realidad o una ilusión que por tercera vez en ocho años el COI decidió aplastar, de los 100 millones de Bale y los ‘nosesabecuantos’ de Neymar, así como del más que visible fracaso de la selección española en la Copa Confederaciones y del control del alemán por parte de Pep Guardiola. Y, como no, del pelo de Sergio Ramos.

Sin embargo sería un error quedarnos con eso ya que ha habido muchas noticias que, condicionan para bien o para mal el futuro del deporte español. Y las desgracias no han sido pocas. A este paso, las medallas que se puedan conseguir en Madrid 2020 estarán más cerca de 0 que de 10.

La desaparición de dos de los grandes clubes de balonmano y ciclismo no puede ser más desesperanzadora. Que el Atleti no pueda afrontar una deuda de un millón de euros por falta de sponsors es preocupante por los pocos inversores que hay en el balonmano español. Si nadie se arriesga a apostar por un caballo ganador, ¿quién lo va a hacer por los más modestos? El amateurismo progresivo al que se está sometiendo a los deportes de equipo en España es más que preocupante.  Pero lo es más que en la ciudad de Madrid no haya un equipo referente para los más jóvenes.

Que no volvamos a ver el maillot naranja de Euskaltel por las carreteras francesas, españolas y un sinfín de países tiene más consecuencias si cabe. En un deporte mucho más minoritario que el balonmano, la desaparición del único equipo español de élite que apostaba de verdad por la cantera conllevará un bajón en el nivel del ciclismo español, bajón que ya se vislumbra a pesar de que todavía no ha llegado el ocaso para los Valverde, Contador y ‘Purito’.

El baloncesto nos deja sensaciones agridulces. Los éxitos conseguidos durante todo el verano en categorías masculina y femenina no esconden un problema de fondo que cada día se pone más de manifiesto. El baloncesto femenino es el que más sufre la crisis económica, mandando a casi todas sus promesas a estudiar a Estados Unidos con becas deportivas a pesar de haber sido campeonas en todas las categorías que se han disputado. El llamado ‘Método FEB’ también es esto, no solamente las medallas de Gasol y compañía.

Tampoco se libran de esta progresiva ‘amateurización’ los deportes individuales. Las dos medallas del Mundial de Moscú de atletismo dan fe del estado lamentable en que se halla este deporte durante los últimos años. Y lo peor es que este resultado se podría calificar como bueno, después de no haber conseguid ninguna medalla en los Juegos Olímpicos de Londres y Pekín. Una de las medallas, por cierto, corre a cargo de Ruth Beitia, cerca del retiro a sus 34 años.

El mundial de natación de Barcelona es de lo que más puede presumir esa prensa que sólo se interesa por los deportes minoritarios cuando huelen a medalla. 12 medallas, récord español en los mundiales de natación, pero con las chicas de  natación sincronizada y Mireia Belmonte  consiguiendo 10 de las 12 medallas. La selección de waterpolo femenino, la única medalla de oro que bien recordó Sergio Ramos hace pocos días a través de Twitter.

Así, a 6 días de saber si Madrid será ciudad olímpica, España no pasa por su mejor momento. Si bien los deportes minoritarios se podrían beneficiar de un impulso, los colectivos parecen condenados a una falta de sponsors que condenará a los nuestros al exilio. De la decisión del sábado en Buenos Aires depende mucho el futuro de nuestro deporte.

Fuente: Agencia EFE.

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