Miedo y asco en Almería

Con agosto se va el buen costo dejando a paso a septiembre con su vuelta al cole, su vuelta al curro , su vuelta a la rutina y su vuelta al otoño. Ni comparación. Los días, aún pasando más lentos, duran cada vez menos. Y del verano tan solo nos quedan oasis de recuerdos que nos evocan que cualquier tiempo pasado fue mejor. Ante mi nostalgia de los buenos momentos vividos dedicaré este regreso a la indiscreción a un pasaje del estío vivido junto al guanche barbudo:

…Estábamos en algún lugar de Almería, en el desierto, cuando las drogas nos empezaron a dejar de hacer efecto…

¿Donde nos sentamos?

– Yo que sé. Ahí mismo, tío. Dani y yo desayunamos ayer cuando estabais durmiendo en la playa. Al menos hay sombra.

Pfff. Vale. Me da igual. Ahora mismo estoy en la mierda.

– Bueno, no vamos tan mal. Piensa que ya no apestamos, y hemos dormido un par de horas por lo menos.

Tu sí, cabrón. Cuando salimos por casualidad desde el muro ese al muelle y viste la sombra de la caseta de los pescadores te tiraste de cabeza.

-Brutal.

Yo me quede sentado sobre la pila esa de ladrillos; fumando pitos y bebiendo el zumo ese de piña caliente, hasta que despertaste.

-Pues yo me dormí ahí gusto. Era sin duda la mejor sombra del pueblo.

La mejor no. La única. Menudo infierno. No vuelvo aquí en la puta vida.

… llega el camarero…

(camarero) ¿Que queréis tomar?

Café con hielo y Bayleis.

-A mí lo mismo. Pero nos pones el café solo en un taza y luego, aparte, el Bayleis. Un buen chorro, en un vaso con hielo.

Ya  hemos tenido malas experiencias con eso.

… el barman desaparece de nuevo…

Tío. ¿El camarero va ciego?

– Van todos como ratas. El que estaba ayer por la mañana iba comidísimo también. Acaban de salir del festival, y se vienen directos currar. No se lo que les pagarán, pero entre uno y otro se hacen el finde.

El que se esta haciendo el finde es el dueño, chaval. Día y noche ésta pila de gente consumiendo sin parar… Los bares del pueblo se han debido de hinchar. Seguro que de media, como mínimo, cada persona que ha venido al festival se ha gastado diez pavos en uno de los bares. Y hay solo tres. Así que imagínate.

– Pues calcula. Si hablan de que hay unas sesenta mil personas. Han debido hacer el agosto.

Están muy jartos en el pueblo este haciendo un festival tan gordo. Y la verdad que no se lo han montado nada mal.

-Pues no, tío. La gente de aquí vivirá en su mayor parte del turismo.

Y un evento así a ellos les viene de puta madre.

– Los que no sé si dirán lo mismo son los pijos que veranean en las urbanizaciones y chalets adosados que se veían desde el muelle.

Fijo que la mayoría de ellos se piran  de aquí este finde.

– Seguro. Se largarán huyendo de la masa de zombies que durante el día agonizan por ahí. Pero eso no evitará que sus hijos sean los más drogados de la fiesta.

Ya ves. Aunque al menos no tuvieron que ver el espectáculo que dimos cuando nos metimos por equivocación en el mercadillo ese kilométrico en forma de embudo sin escapatoria.

– Ya, tío. Las familias con los críos echándonos miradas de odio mientras huíamos de las raves en busca de una sombra donde morir. Qué chungo.

… irrumpe en escena un viejo del pueblo…

(Señor del pueblo)  “Sois más duros que un martillo entre la paja”

– Disculpe. ¿Cómo dice?

(Señor del pueblo) Vosotros, los jóvenes. Que aguantáis más que yo que sé.

Pero, ¿qué ha dicho de un martillo?

(Señor del pueblo) ¡Cóño! Un martillo entre la paja. Que dura ahí metido to la vida.

Aaah. Vale. Ya entiendo. Pero la gente de aquí, la verdad que tenéis buen aguante también, eh. Aunque solo sea para que el sol no acabe con vosotros.

(Señor del pueblo) Anda calla. ¡Calla! Que esto no lo aguanta nadie. Si no fuera por mis dos hijas ya me hubiese ido yo de aquí. ¡A dónde fuera¡ Cuarenta años llevo yo viviendo en esta mierda de pueblo. ¡Aquí no se puede estar ni en verano ni en invierno hombree! O te mueres de frío o te achicharras de calor. Y es que encima no hay nada que hacer en todo el día. Menos mal que venís vosotros aquí a animar esto un poco. Ayer me estuve yo igual hasta las 3 de la mañana por ahí con la juventud. Había más buen ambiente que yo que sé. Da gusto ver esto hoy, de verdad.

Pues me alegro de que le preste. Pero nosotros a estas alturas de la mañana estamos ya un poco jodidos.

– Y todavía tenemos que irnos hasta Asturias

(Señor del pueblo) ¿A Asturias? ¿Pero hoy?

Claro. Ahora.

(Señor del pueblo) ¡Qué va hombre! Ahora no os podéis ir. Con este calor os va a dar algo por el camino.

-Que no, que no, que ponemos el aire acondicionado y tiramos millas hasta que nos hartemos.

O por lo menos hasta llegar a un lugar con sombra.

(Señor del pueblo) Es que esto es insoportable. Yo por mis hijas… Te lo juro ¡ Si nó! Al resto ya le hubiesen dado por el culo. A  mi mujer y a todo. A mi me encanta Asturias. El verde, el agua… Yo lo veo por la tele y me quedo mirándolo… Eso es lo que a mí de verdad me gusta. Lo que pasa que ya es tarde. Uno se hace mayor y cambiar de vida ya se hace muy difícil. Ahora ya toca aguantar con lo que hay.

Que no, hombre. Nunca es tarde para hacer lo que uno quiere. Usted se va para Gijón y ya verá como se encuentra allí genial.

(Señor del pueblo) Pues de buena gana me iba. Así te lo digo. Una vez estuve a punto de ir a Asturias. Nos íbamos de camping pa ahí pa la zona de.. bueno da igual. Y de la que subíamos nos paramos ahí yo y un amigo con las mujeres en Zaragoza. En un camping. Y nos robaron la maleta y yo me cabreé y le dije a mi amigo: recoge que nos volvemos pa casa. Hay mu mala gente por ahí, ¿sabéis?.

Pues teníais que haber ido hombre. Después de llegar hasta ahí fue buena pena.

(Señor del pueblo) Ya lo sé. Con lo que me hubiera gustado a mi ver aquello. Porque es que esto no hay por dónde lo agarrar. Aquí llegan las 9 de la mañana y ya no hay quien pare en la calle. No puedes hacer náh por el día. Yo toda la vida trabajé en el campo y aquí por el día te mueres. Te lo digo yo. Encima en este pueblo no hay nada más que envidiosos e hijosdeputa. Mala gente. Te lo digo yo. Esto es una mierda. Menos mal que venís gente como vosotros, con los que se puede hablar, ¿sabes?. Porque a mi me gusta mucho hablar, así con la juventud y eso.

– Sí, ya nos hacemos a la idea. Pero nos tenemos que ir. Lo sentimos mucho.

(Señor del pueblo) ¡Donde vais hombre!. Que os va a dar algo.

-No se preocupe por nosotros. Hemos salido de algunas peores.

Adiós jefe.

(Señor del pueblo) Adiós y buen viaje.

… por fin huimos del viejo…

-Menudo person.

Brutal. Aunque pensará lo mismo de nosotros.

– Ni de coña. Nosotros pasamos desapercibidos, no te preocupes.

Eso espero.

miedo y asco

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