La optimista vuelta al cole

Después de unas merecidísimas vacaciones, la casta vuelve al ‘trabajo’ esta semana. Los diputados gaviotiles parecen haber disfrutado de unas semanas de asueto especialmente psicodélicas, pues han vuelto cargados de un optimismo que parece haber sido fabricado en el laboratorio del doctor Hofmann.

El colocón ha sido particularmente exacerbado en casos como el de Montoro Burns, que en el apogeo de su delirio lisérgico ha llegado a afirmar que “España es el gran éxito económico del mundo”. Aunque no todos son tan presuntuosos, la tónica general entre los miembros del ala azulada del PPSOE sostiene que de ahora en adelante sólo podemos mejorar. ¿Es cierto, o sólo son los efectos de un alocado verano de farra?

Las razones para el ‘optimismo’

Crecimiento de las exportaciones. En el primer semestre aumentaron un 8%, lo que ha permitido que en marzo la balanza de pagos (diferencia entre lo que compramos y lo que vendemos al mundo) registrara el primer superávit en décadas. Esta diferencia positiva se debe al desplome de las importaciones en los últimos años, y es que la mayoría de las empresas compran menos al exterior porque están más peladas que las rodillas de Miley Cyrus. Además, el 50% de las ventas al extranjero lo absorben grandes multinacionales que sólo suponen el 0,2% de las empresas exportadoras españolas. Aun así, si prosigue la tendencia es probable que el país alcance el equilibrio comercial este año.

Descenso del paro registrado durante seis meses consecutivos. En agosto bajó en 31 personas hasta los 4.698.783 parados. No es mucho, pero es la primera vez en 13 años que agosto registra una mejora en el número de desempleados. Lo que los acólitos de Mariano no cuentan es que, entre los exiliados y los ‘desanimados’ por no encontrar trabajo, hay 99.000 afiliados a la Seguridad Social menos. Por otra parte, el 94% de los contratos firmados ese mes fueron temporales.

Mejora de los termómetros bursátiles. La prima de riesgo, ese diferencial que hace tres años no conocía ni el tato, ronda los 260 puntos básicos. Sigue siendo un dato elevado, pero alejado de los escandalosos 630 puntos de julio de 2012. En consecuencia, al país le cuesta mucho menos financiarse que hace un año. Respecto a la Bolsa, el Ibex-35 ha subido un 2,4% desde enero, pero su evolución es más irregular que la carrera de Charlie Sheen, por lo que es imposible predecir cómo acabará el año.

Aumento de la competitividad exterior. Desde 2012, el país mejora trimestre a trimestre su competitividad frente a la zona euro, la Unión Europea y la OCDE, es decir, necesita menos recursos para producir los mismos bienes y servicios. El problema es que este progreso no se debe a mejorías en la eficiencia o en la innovación empresarial, sino a la precarización de los empleados, que trabajan más y cobran menos.

El turismo bate récords. Hasta el mes de julio, 34 millones de extranjeros han visitado España (3,9% más que el año pasado), la mayor cifra de la historia. La tensión social en competidores directos como Turquía, Egipto o Túnez y la bajada de precios -somos la opción Hacendado para nuestros vecinos ricos- están detrás del incremento. Sin embargo, las estancias en hoteles sólo han crecido un 0,5%, y es que el turismo nacional sigue en caída libre.

Aquí están los brotes verdes (revistayerba.com)

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Las asignaturas pendientes

Mariano y sus psicodélicos afrontan el nuevo curso político con muchos asuntos cuya calificación es tan baja que rozan el ‘no presentado’, a saber:

Paro. El mayor cáncer de la economía. La Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre refleja un ligero descenso de la tasa de desempleo hasta el 26,3% (5.977.500 parados). No obstante, si tenemos en cuenta el efecto estacional –durante el verano se contrata más- y el descenso de la población activa –muchos parados han emigrado o se han cansado de buscar trabajo-, nos encontramos con que la última reforma laboral está siendo tan efectiva como las ‘gafas de predicción extrema’ de Sandro Rey.

Crecimiento económico. Para generar empleo, el país tiene que crecer a un ritmo cercano al 2%. Este año, la contracción del PIB se situará entre el 0,5% y el 1% aproximadamente, y la mayoría de expertos consideran que nuestra economía no alcanzará el nivel necesario para crear puestos de trabajo (salvo para futbolistas y asesores del gobierno) hasta 2015.

Consumo. La demanda interna se encuentra bajo mínimos, hundiendo a sectores como el comercio minorista, que arrastra nada menos que 37 meses consecutivos en retroceso. Al paro, las bajadas de salarios y la asfixia a base de impuestos, se suma la dificultad para conseguir financiación bancaria. Pese al rescate de 61.000 millones que todos tenemos que pagar, España ocupa el puesto 136º de 148 países en facilidad de acceso a préstamos, según el Foro Económico Mundial (FEM). Es más fácil conseguir un crédito en media África que aquí.

Indicadores macroeconómicos. Parece que, un año más, la economía española, esa que según ZP –otro ilustre psiconauta- estaba en la “Champions League”, no cumplirá con el objetivo de déficit impuesto desde Bruselas (6,5%), habida cuenta de que el déficit estatal llegó en junio al límite marcado para todo 2013 (3,8%). La deuda pública, por su parte, sigue su escalada insaciable y en junio superó el 90% (el límite para todo el año es el 91,5%). Además, los intereses de esa deuda suponen el 20% del incremento de esta partida desde que empezó la crisis, 97.000 millones de euros -y subiendo- sólo en intereses para los prestamistas.

Los políticos. Sin lugar a dudas, el mayor obstáculo para la recuperación del país. Junto a los más de 300 imputados por corrupción, hay que añadir la sombra de la sospecha que atosiga al PPSOE a través de escándalos como los de Bárcenas o los ERE andaluces. Difícilmente superaremos la crisis si mantenemos en el poder a aquellos que nos han conducido a esta situación y que no sólo se revelan incapaces de revertirla, sino que tratan de sacar el mayor lucro personal a costa del sufrimiento ciudadano.

A todos estos problemas se suman la evasión fiscal perpetrada por grandes empresas y fortunas, las duplicidades innecesarias de una Administración sobredimensionada, el agujero eléctrico de 2.700 millones y un largo etcétera de lastres que, pese a la postura pepera al estilo “al mediodía, ¡alegría!” de su adlátere Leticia Sabater , invitan a todo menos al optimismo.

Daniel Vega

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