Buenas salenas, cronopio cronopio

¡Cronopios de todos los países, uníos! Contra los tontos, los dogmáticos, los siniestros, los amarillos, los acurrucados, los implacables, los microbios. ¡Cronopios! ¡De frente, marchen! (Pablo Neruda)

Hace unas tardes estaba sentada en la plaza del dos de mayo, el sol caía panza arriba y la zona bullía ya, con conversaciones que se salían a borbotones. Como digo, yo estaba sentada en uno de los bancos de piedra y terminé imbuida en una de esas conversaciones. Al principio me costó situarme; hablaban de la personalidad y el comportamiento, de que si uno es bohemio lo es frente a cualquiera y dondequiera.

Algo perdida entre el ambiente que me rodeaba, volvía a caer en sus aguas no muy profundas y no paraba de repetirme: ¿A qué me recuerda esta conversación?

¡Claro! Era mucho más sencillo. Empecé a distinguirlos. Cada vez más rápido. Era impresionante. Corrían de una calle a otra, se chocaban, se miraban. Eran ellos, eran ellas. Hablaban de los cronopios, los famas y las esperanzas.

No es fácil ser cronopio. Lo sé por razones profundas, por haber tratado de serlo durante toda mi vida; conozco los fracasos, las renuncias y las traiciones. Ser fama o esperanza es simple, basta con dejarse ir y la vida hace el resto. Ser cronopio es contrapelo, contraluz, contranovela, contradanza, contratodo, contrabajo, contrafagote, contra y recontra cada día contra cada cosa que los demás aceptan y que tiene fuerza de ley   (Julio Cortázar)

Julio Cortázar, indiscreto por excelencia, observador impenitente, se merece un sobrevuelo. Divide el mundo en estructuras humanas: cronopios, famas y esperanzas. Se requiere un auténtico entendimiento de la maquinaria que conforma la sociedad para crear unos estereotipos vacíos en los que cualquiera cabe atemporalmente. Cortázar conocía el globo en el que vivía, creó sus propios puntos de fuga para acceder a mundos más próximos a su yo.

Hay una cosa que me complace, y es que una vez que lo he terminado no puedo dejar de pensar que ese cuento va a llegar a muchos lectores y que además del efecto literario va a tener un efecto de tipo político. Ésa me parece que es la visión del compromiso, la justa en un escritor (Julio Cortázar)

La literatura pasa a ser una forma de intervenir socialmente, un espacio de crítica abierta. Cortázar propone una serie de textos que no pueden dejar indiferente al lector, suscitan el valorar detenidamente cuanto se nos está contando e ir más allá, hasta llegar al punto en el que el propio narrador se dirige al lector y le anuncia, como susurrándole al oído: Piensa en esto.

Un señor está extendiendo pasta dentífrica en el cepillo. De pronto ve, acostada de espaldas, una diminuta imagen de mujer, de coral o quizá de miga de pan pintada (Instrucciones para tener miedo)

Cortázar anuncia que la lectura no es gratuita y mucho menos pasiva, si el lector no se desregula puede caer víctima del propio relato. Un inconformismo con el mundo que se le ofrece, en mayor o menor medida, para él es mejor con un cambio.

¿Por qué escapar?

Historias de cronopios y de famas nace como una recuperación del surrealismo más fulgurante, para ser un camino que se aleje de la represión psicológica y devenga en una apertura a la imaginación: Al leer de niño, había en mí cierta capacidad de salirme de las coordenadas tiránicas del tiempo y del espacio habituales para perderme, hundirme totalmente en la lectura (Julio Cortázar)

El conjunto de relatos se publica en 1962, un año después de que Cortázar realice su primera visita a Cuba y se percate de que necesita mayor conocimiento en política. Esa determinación y su trabajo previo como traductor en la UNESCO en 1951, denotan una preocupación por entender en qué universo vive, además de un contacto directo con la sociedad política del momento.

Cortázar observa y abre el mundo a cualquiera, aunque muchas de sus críticas encriptadas sean a un modelo de sociedad o de sistema contemporáneos a él, posibilita que cualquiera se acerque y mire y sienta muy de cerca a los cronopios y los famas, incluso a las esperanzas. En su infinita creatividad, ve la realidad a través del absurdo y se acerca a ella en toda su complejidad.

Historias de cronopios y de famas puede que permita al lector mejorar en el arte de la abstracción y ello confirmará el valor estético de la obra, porque querrá decir que el autor nos supo introducir hondamente en el sentido de la obra. Porque desde entonces tendremos otro instrumento para observar en silencio dónde vivimos.

Cronopio podrías ser tú, ¿o no?

Datos técnicos

-Historias de cronopios y de famas, pág. 9

Julio Cortázar

Alfaguara. Buenos Aires. 1962

-Papeles inesperados, pág. 175

Julio Cortázar. Inédito.

Alfaguara. España. 2009

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