El peligroso discurso que intenta aunar justicia y venganza

Indiscretos

Aunque la prensa llevase desde hacía algunas semanas aireando lo que se presumía inevitable y filtrando las posibles reacciones del Gobierno, el rasgado de las vestiduras por parte del Gobierno nos ha sorprendido a todos. No solo por parte del Gobierno, sino de la derecha que se cobija y engorda bajo él. El Tribunal Europeo de los Derechos Humanos votaba, por una abrumadora mayoría (15 votos contra 2) que la etarra Inés del Río debía ser puesta en libertad ya que su situación era ilegal. En las diversas capas sociales se presuponía que, de llegar la llamada “doctrina Parot” a un tribunal extranjero competente, esta no tenía validez en el marco jurídico internacional. Lo sorprendente es que después del fallo, se oigan voces que sin ningún pudor clamen que Europa ha dañado a la democracia española.

No alienta, a nuestro tenor, que se permita en la prensa con total libertad la mala utilización del lenguaje sin contextualización, ya sea esta involuntaria o perversamente predispuesta. Cabe reflexionar por tanto, antes de mentarlas, qué significan por separado las palabras “tribunal”, “europeo” y “derechos humanos”, vocabulario básico de la civilización y dignidad humana sagradas en Democracia. El Tribunal Europeo de los Derechos Humanos es la máxima autoridad judicial para la garantía de los derechos y garantías fundamentales de los ciudadanos de Europa. Es decir, el último recurso que cualquier persona del continente, por la mera dignidad humana que tiene al existir, puede utilizar en contra de la injusticia, la tiranía, el nepotismo, la dictadura, la sin razón, el agravio, la supina ignorancia armada o el crimen.

Vayamos pues con el típico comentario que se escucharía en los corrillos, bares, aulas, hogares y calles de nuestra geografía: “¡¡Si hubiesen matado a tu padre¡¡” o los abuelos cebolletas “Te falta mucha mili chaval, no tienes ni idea” o el exaltado “¡¿Tu que eres de la ETA o qué payaso?!”. Pues va a ser que no, ahora resultar que ser demócrata es una profesión de alto riesgo en este país.

Hace dos años desde que ETA anunció el cese definitivo, el pueblo vasco ha mostrado su predisposición a negociar una solución multilateral, por su parte el gobierno sigue con una política especuladora esperando a verlas venir,  sin aprovechar una oportunidad única para dar salida a un conflicto que se ha alargado en demasía. Los presos que se beneficiarían de la decisión llevan en su mayoría más de 20 años en la cárcel,  han pagado por sus delitos de sangre, con el peso de la justicia, matar no es “gratis”.

No quedan en saco roto el dolor de las víctimas de ver como asesinos de familiares salen a la calle con más de 27 asesinatos a su nombre, sin embargo, ‘Dura lex, sed lex’, dura es la ley, pero es la ley. Y la ley sólo es injusta para los que la cumplen. La ‘Doctrina Parrot’ no era una ley, sino una interpretación aberrante de la ley que buscaba alargar las penas de los terroristas vascos.

La ‘Doctrina Parot” no era igual para todos, el ex general Enrique Rodríguez Galindo, condenado a penas carcelarias de entre 71 y 75 años de cárcel con motivo  del secuestro y asesinato de los etarras José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala tuvo otro trato bien distinto. El general fue condenado en el año 2000, no se la aplicó la ‘Doctrina Parot’ y en el año 2004 fue puesto en libertad condicional, no fue acusado de pertenecer a banda armada (GAL).

Para que España, tras el largo letargo franquista, fuese aceptada como un igual ante sus socios europeos, tuvo que incluir en la norma primera y última que rige nuestro país, y de la que tanto se abandera el Partido Popular, la Constitución, el acatamiento a aquello que Estrasburgo dijese en última instancia en cualquier proceso judicial al que se le pidiese amparo tras agotar las vías disponibles en los tribunales españoles.

Por todo lo anterior, acatar el derecho en democracia es lo que nos proporciona la libertad como sociedad, tanto cuando nos favorece, como cuando no. Por eso, a los que lloran desde el fallo que la democracia española haya sufrido un varapalo terrible, hay que recordarles que el carácter retroactivo (algo impensable desde la visión jurídica) en el que se basaba dicha doctrina, provenía del Código Penal de 1973. Año, por supuesto, que pertenece al periodo de una dictadura fascista y militar.

Que desde el plano político se embarren todos estos principios, no es nada halagüeño. El PP sabe que no puede dejar en la estacada a la AVT, pero esta organización debe saber que el mejor favor que pueden hacerles a sus víctimas que cayeron como ciudadanos demócratas, es acatar la democracia. Llamar a la desobediencia, a no acatar el fallo o a dar a entender que el TEDH favorece a ETA y no al Estado de Derecho, es una insensatez y una falacia. No se puede abanderar la Democracia sólo en momentos puntuales, y el mejor ejemplo para aquellos que la desvirtúan o la combaten es llevarla a cabo hasta las últimas consecuencias.

Que nadie se engañe, la ‘Doctrina Parrot’ era parte de nuestro patrimonio jurídico y su derogación no es solo un golpe bajo a la justicia española, refleja una triste realidad, durante años se han cometido graves injusticias con los presos en España. Los sentimientos no pueden emplearse como argumento jurídico en una sentencia. Y la justicia no puede confundirse con venganza. Ojo por ojo y diente por diente, acabamos tuertos y desdentados.

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4 responses to “El peligroso discurso que intenta aunar justicia y venganza

  1. Desde mi punto de vista, el problema radica en que las democracias muchísimas veces son injustas. El Poder Judicial únicamente acata y aplica las leyes impuestas por el Poder Ejecutivo. Quizás las leyes aplicables en este caso no son las más justas ya que quitar la vida a una persona no es lo mismo que quitárselas a más de veinte, pero la ley es la ley y debe ser respetada y aplicable para tod@s. Lo que está claro, y creo que es lo que viene a decir Estrasburgo, es que no puedes aplicar una justicia u otra dependiendo de las personas.

    Quizás a muchos políticos que se manifestarán este domingo no les gustaría una aplicación retroactiva de la ley como sería el corte de sus manos por robar…

    • Mucha razón en tus palabras ERU, si la separación de poderes fuese real y plausible, las democracias ganarían la confianza de sus ciudadanos, pero no es el caso…Para ello, hay instituciones internacionales que regulan estos desajustes, ocasionalmente…

  2. ¿Instituciones internacionales? ¿Me lo está diciendo en serio? Permítame que discrepe. Las Organizaciones Internacionales son de lo más corrupto que hay. Por ejemplo, este Tribunal del que hablamos elige unos jueces (uno entre tres candidatos por Estado), pero es que estos candidatos son elegidos por el Ministerio de Asuntos Exteriores de cada Estado, por lo que es el Poder Ejecutivo el que elige, aunque sea indirectamente, al Judicial. (art. 22 CEDH)

    Muchas veces se cree que las Organizaciones Internacionales son más democráticas, pero… En fin, juzgue usted con este breve ejemplo…

  3. No puedes dejar en la mano de las victimas la condena de sus asesinos, ellos no van a buscar justicia, sino venganza, y no hay nada mas injusto que mezclar esos dos términos.

    Muy buen artículo.

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