Derecho a ser fea

feas

Hoy este artículo no va tanto de una información noticiosa sino de una reflexión sobre algo que es constante, contable y real cada vez que ponemos un pie en la calle. La lucha feminista ha alcanzado muchas conquistas pero hay una especialmente que no se puede erradicar por muchas políticas públicas que se promulguen o por muchas protestas sociales que haya. Una que está tan aceptada que no la vemos y que nosotras mismas ayudamos a promover y a que la acaten las siguientes generación de féminas. ¿Todavía no sabéis cuál es? La belleza, la obligación de la belleza (si se me permite).

El término belleza desde el punto de vista platónico no es una cualidad de una cosa si no que es una manifestación de la belleza verdadera que reside en el alma y que sólo es posible alcanzarla a través del conocimiento. Digamos que es un estado de alma, tiene una dimensión absoluta. Esto desafortunadamente ha degenerado y hoy en día la belleza es una experiencia que vivimos que es provocada por otro objeto. Unos consideran que la belleza está en el ojo que mira y otros que está en el objeto mirado. Pero lo cierto es que los cánones de belleza están más preestablecidos que nunca sobretodo en lo que se refiere a las mujeres.

Hay que ser delgada, alta, estar depilada, tener el pelo largo, ojos claros, labios gruesos… esto es lo que nos dice esa publicidad bombardeante desde las calles, los medios de comunicación y que es imposible de controlar y de medir. El cómo escapar de estos estímulos se hace realmente complicado, de ahí que la mayoría de las mujeres no se muestren satisfechas con su cuerpo. No es una cuestión de modas, realmente nosotras sabemos que primero se nos mira y luego se nos escucha y si la primera mirada no convence no seremos escuchadas.

También quiero dejar claro que esto no es crítica a lo masculino si no una crítica a la sociedad en sí misma y las personas que forman parte de ella. Pero, yo me hago una pregunta… si la mayoría de las personas que ocupan los asientos de cuero de los altos cargo de empresas de comunicación, moda, belleza son hombres… ¿quién es el que tiene mayor responsabilidad en esta tiranía de la belleza para las mujeres y a quién corresponde tirarla abajo?

Desde aquí reivindico el derecho de las mujeres a ser feas, gordas y bajas. Y asi,  parafraseo a la gran Susan Sontag: “Está bien ser bella, lo que no está bien es la obligación de serlo”. Sea.

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