Uruguay y el tabú de la marihuana

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Por Nacho Casado Chozas

Uruguay ha hecho historia al aprobar una ley para regular la producción, distribución y venta de marihuana. Una medida única que ha generado gran controversia. Como consecuencia, el país charrúa se convierte en el pionero en controlar el negocio cannábico. Esta ley  que legaliza la marihuana no ha tenido un proceso fácil, ya que ha tenido que ir pasando por multitud de trabas legislativas y burocráticas hasta haber sido aprobada el mes pasado.

El proyecto de ley, que fue aprobado el 31 de julio en la Cámara de representantes con un ajustado resultado, pasó su último trámite el pasado 10 de diciembre en el Senado. Fue una de las votaciones más largas y tensas que se han vivido en la Cámara alta uruguaya. La ley fue aprobada por los 16 votos a favor de senadores del Frente Amplio (bloque de izquierdas que gobierna el país tras  la elección de José Mújica como presidente en 2010). Por su parte, la oposición, compuesta por el Partido Colorado y  el Partido Nacional, votó en contra de la ley con 13 votos. Tras un debate de más de 12 horas, el resultado fue recibido por gritos, aplausos y vítores desde la tribuna que estaba repleta de activistas a favor de la legalización.

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Activistas frente al Congreso uruguayo. AFP

Esta ley permitirá a los mayores de 18 años el autocultivo de hasta seis plantas de marihuana, con un máximo de 480 gramos de producción anual. Además, se permite el cultivo en clubes de fumadores que tengan entre 15 y 45 socios (con un máximo de 99 plantas). Las farmacias autorizadas podrán suministrar un máximo de 40 gramos al mes para cada comprador, que tendrá que darse de alta en un registro administrativo. El Ministerio de Salud tendrá legitimidad para vender a enfermos por motivos médicos establecidos. No se podrá fumar marihuana en espacios públicos cerrados,  tal y como recoge la ley antitabaco, por lo que el modelo holandés de coffee  shops queda totalmente descartado. El cannabis será considerado como una droga blanda legal como el tabaco, por tanto, no se podrá conducir bajos sus efectos y la publicidad que fomente su consumo estará prohibida.

Uruguay: tierra de libertades y nuevos horizontes

Muchos expertos mundiales conocen al país charrúa como la “Holanda” de Sudamérica por su condición de estado pequeño y progresista en sus políticas. Por este motivo, la despenalización del cannabis no ha sorprendido a observadores y analistas internacionales.Varias son las causas que han propiciado sacar adelante esta ley, pero antes de analizarlas, hay que hacer una pequeña radiografía a Uruguay para conocer  su funcionamiento y así poder entender mejor la llegada de esta ley.

-Se trata del país más pequeño de Sudamérica, sólo por delante de Surinam, con una extensión que no llega a la tercera parte de España. Tiene una población  de 3,3 millones de habitantes, algo más que la ciudad de Madrid. Por tanto, se trata de un país muy pequeño, hecho que facilita llevar a cabo nuevas propuestas y reformas, además de propiciar una mejor administración gubernamental. Es considerado una especie de estado probeta. No es lo mismo legislar en Uruguay que en Argentina.

-Uruguay es una de las democracias más progresistas de Sudamérica, aunque ha estado interrumpida por una terrible dictadura entre los años 1972 y 1985. Estos aires de cambio, progresismo y revolución social fueron iniciados en las elecciones generales de 2005 tras la victoria de Tabaré Vázquez (Frente Amplio) , herencia que ha continuado José Mújica, el actual presidente. La irrupción del Frente Amplio, rompiendo con el bipartidismo de los partidos tradicionales, ha sido clave para entender el país de las libertades que es Uruguay en la actualidad. Aunque desde principios del siglo XX tiene un historial de reformas políticas y un fuerte sentido de la defensa de los derechos humanos. Por ejemplo, nunca ha calificado la prostitución de delito y lo ha regulado desde el 2002. En 2009 otorgó derechos de adopción a las parejas del mismo sexo y el derecho legal de decidir la identidad propia de género. El país legalizó  en 2012 el matrimonio entre personas del mismo sexo y el aborto, son ejemplos que demuestran el progresismo político que representa pese a encontrarse en una región nada favorable. La homofobia, el racismo y el machismo tienen mucha presencia en la sociedad sudamericana.

Uruguayan President Jose Mujica arrives for the celebration of the Worker's Day carrying his pet dog Manuela

José Mújica en la celebración del día del trabajador junto a su perrita Manuela. Reuters

-Es un país donde el presidente, ex guerrillero del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, lleva una vida muy humilde y austera a pesar de su condición de gobernante. José Mújica pasó 14 años en la cárcel durante la dictadura uruguaya, 10 de ellos en régimen total de aislamiento. Dona el 90% de salario a obras de caridad y vive en su granja con su esposa. También cede el palacio presidencial como refugio para los más desfavorecidos. Se trata de uno de los gobernantes más sencillos y carismáticos del mundo, hecho que demostró en su última comparecencia ante los medios, a la que acudió en sandalias. Es el verdadero abanderado del significado de “político” y “democracia”, ya que defiende los verdaderos intereses de sus ciudadanos y encarna los valores del poder popular.

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El Frente Amplio  ha tomado esta polémica e impopular decisión para alcanzar una serie de objetivos. Uruguay es un país donde hay un alto índice de consumo de cannabis. Se estima que cerca de 200.000 personas compran marihuana para uso recreativo según asociaciones cannábicas uruguayas, lo que supone algo más del 13% de la población de entre 15 y 64 años. La marihuana representa el 80% del total de las drogas consumidas en el país. Por tanto, el  Frente Amplio ha trasladado al Senado y el Congreso algo que es evidente,  la marihuana está presente en la calle y es consumida en grandes cantidades. El gobierno de José Mújica era consciente del “problema” de la marihuana, así que, se abren nuevas vías con objetivos muy claros.

El principal objetivo de José Mújica con la legalización es acabar con el narcotráfico. La lucha contra el narcotráfico es algo muy complicado, una guerra prácticamente perdida. Tenemos los ejemplos de Estados Unidos, Colombia, México y muchos países de Sudamérica y Centroamérica donde acabar con el conflicto resulta algo utópico. Como ocurre en los países mencionados anteriormente,  el narcotráfico y el crimen organizado son un grave problema que sacude Uruguay desde hace décadas y con el que no se ha podido acabar. Por consiguiente,  la dificultad de acabar con el narcotráfico, el millonario presupuesto invertido  en combatirlo (policía, operativos y fuerzas especiales) y la violencia derivada  (asesinatos, robos y secuestros) han hecho de la legalización una solución inteligente y posiblemente más efectiva,  sobre todo cuando la prohibición del cannabis nunca  ha resuelto el problema.

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Activistas en una manifestación. Europa Press

Otro punto fuerte de la legalización es el tema económico. Con la despenalización del cannabis, el gobierno se asegura ingresar el dinero que movía el mercado negro del narcotráfico, fuentes institucionales lo estiman entre 30 y 40 millones de dólares anuales. Además de esa cuantiosa cifra que desviaba la economía sumergida, el Gobierno recaudará dinero directamente de la marihuana vendida en los lugares autorizados al precio de 1 dólar el gramo (0,63 euros).Se ha establecido un precio tan bajo para evitar la competencia del mercado negro y así ahogar al narcotráfico, aunque no tenga los beneficios de los coffe shops holandeses, donde el precio de venta es mucho más elevado. Uruguay obtendrá ingresos con los  impuestos y tasas de los establecimientos de venta, las licencias para montar clubes de fumadores y las autorizaciones para crear explotaciones de cultivo de marihuana. La economía uruguaya mejorará debido a este negocio verde, muchos agricultores se plantean optar por la marihuana como cultivo en vez de  patatas, zanahorias o yuca, debido a su mayor margen de beneficios. Con la legalización, Uruguay se postula como candidato para exportar marihuana a otros países donde el cannabis para usos terapéuticos es legal y las condiciones de cultivo son adversas, como es el caso de Canadá .Además podría arrendar sus tierras para el cultivo de marihuana a países extranjeros.También se fomentará la iniciativa empresarial relacionada con el cannabis, donde montar un grow-shop puede ser un buen negocio.

Repercusión y consecuencias de la ley

 El gobierno del Frente Amplio ha aprobado la ley sabiendo  de la impopularidad internacional de dicha medida, además de no contar con un apoyo mayoritario en Uruguay. Según las  encuestas, algo más de un 60 % de los uruguayos está en contra de la legalización de la marihuana para un uso recreativo,  pero por el contrario, más de un 70% apoya la legalización para un uso médico. José Mújica ha reconocido que esta ley es  “un experimento” y que “totalmente preparados no estamos”, pero pidió “una oportunidad” para ella. Estas declaraciones han provocado muchas críticas, es lógico que un país no esté totalmente preparado cuando realiza un cambio tan grande y más cuando no hay un modelo internacional a seguir. La valentía y la audacia no siempre van acompañadas de preparación. Uruguay es un estado muy “experimental” que ha provocado que sea un uno de los más desarrollados en  derechos y libertades, bastante más que potencias mundiales que presumen de “democráticos”, “libres” y “desarrollados”.

Esta ley  va a provocar un debate muy interesante en reuniones internacionales para acabar con el tabú del cannabis, la repercusión de esta iniciativa ha llegado inmediatamente a diversos países de América. En la campaña electoral de las elecciones chilenas se ha tratado el tema sin tapujos, Chile podría seguir el camino de Uruguay. Los presidentes Otto Pérez Molina de Guatemala y Juan Manuel Santos de Colombia apoyan una regulación legal de las drogas. El economista Paul Volcker y Kofi Annan apoyan que es momento de plantearse  una futura despenalización. Dentro del panorama uruguayo, se han mostrado a favor de la ley el músico Jorge Drexler, el futbolista Nicolás Olivera y el periodista Ricardo Piñeyrúa entre muchas otras personalidades. Muchos son los detractores, casi la gran mayoría de los gobiernos occidentales. La ONU es la que se ha mostrado más crítica con Uruguay, ya que acusa al país sudamericano de violar los tratados internacionales sobre estupefacientes de 1961. Lo más importante de esta aprobación es que se han sentado unas bases que darán lugar a discusiones en multitud de países y organismos para seguir los pasos de Uruguay. El  buen funcionamiento de esta ley será clave para animar a los gobiernos más reticentes a la legalización, ya que es la única forma de encauzar correctamente el consumo de marihuana: controles de calidad, asesoramiento, información y normalización.

Capitalismo y Cannabis

Hay que tratar a la marihuana como lo que es, una planta natural con grandes propiedades y con algunas contraindicaciones, es como todo, ningún abuso de sustancias es beneficioso para la salud, sea la marihuana o el turrón.  ¿Por qué está tan castigada la marihuana y no el mercado negro que se lucra de ella? ¿Por qué el tabaco y el alcohol no son ilegales? El alcohol es una droga dura, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), mucho más perjudicial que el consumo de cannabis. Por su parte, el tabaco estaría al mismo nivel que la marihuana(droga blanda), pero tiene infinidad de componentes químicos altamente adictivos  como son la nicotina y el alquitrán.La respuesta es simple: al  entramado capitalista no le interesa explotar económicamente el cannabis y los estados persiguen y criminalizan al consumidor, es lo más fácil y recaudatorio, ya que el tráfico de marihuana es muy abstracto y disperso, muy difícil de controlar.

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Ciclista pasa frente a una pintada a favor de la legalización. AP

La marihuana es una sustancia que su cultivo  es accesible a cualquier persona, no tiene ninguna complicación. Luego, no se necesita un gran tejido empresarial  para la producción y distribución como ocurre con el tabaco y el alcohol, donde grandes multinacionales tienen intereses económicos. ¿Acaso hay alguna  gran empresa que explote internacionalmente el negocio de la lechuga o el tomate? Si el cannabis fuera una sustancia de difícil obtención, no tengan duda que se hubiera legalizado y un oligopolio cannábico se hubiera encargado de su gestión económica.

Uruguay ha planteado  un modelo paternalista de legalización y gestión del cannabis, en el que se han unificado los precios a la baja sin utilizar empresas que exploten el negocio. El Estado se encarga de todo el proceso y se asegura un buen montante de ingresos.Se trata de un sistema sin ánimo de lucro, donde no se fomenta el consumismo, se explican las consecuencias del consumo y hay una total intervención estatal. El tiempo dirá si esta es la forma de vencer al narcotráfico, no cabe duda que en unos años Uruguay será un referente. Una obviedad es que  los próximos países que legalicen el cannabis mirarán más por sus arcas e intereses económicos que por el ciudadano consumidor, por lo que el modelo de José Mújica puede que sea algo único e irrepetible , ya que el capitalismo no entiende de personas, únicamente de cifras.

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