La bienvenida (II)

La narrativa no acaba en la serie: el elemento fandom

Las historias corales de los protagonistas pueden convertir a la audiencia en experta, además de fan. Si es experta y conocedora de cómo son sus personajes, esos con los que ha empatizado, puede sentirse ofendida en caso de error o cambio de rumbo inesperado. En definitiva, queda latente la relación espectador-serie. La influencia de la serie se mantiene más allá de su emisión en directo: merchandaising, ediciones en DVD y Blu-Ray, visitas turísticas o programas dedicados a ver de cerca los escenarios (Downton Abbey ha hecho del Castillo Highclere, en Hampshire, y su funcionamiento real un punto de atracción). Cada uno de estos elementos no hace más que sumar fans que quizá en el momento de la emisión en directo no contaban con la disponibilidad adecuada.

 La apertura de páginas web oficiales, foros y demás comunidades posibilitan la continuación del discurso narrativo, la crítica y el debate grupal, e incluso la creatividad al permitir proponer posibles cambios o finales preferentes. La narrativa circula entre ambos polos y se nutre de las ideas.

Herencia cinematográfica

Marshall Macluhan dijo en una ocasión: “Nuestra cultura oficial está luchando por forzar a los nuevos medios a hacer la tarea de los viejos”. La razón de este comentario se puede observar en el estilo visual de las series de televisión: una aplicación de los medios cinematográficos a sus escenas porque la calidad se ha proyectado siempre como un efecto visual concreto del cine y los telespectadores no quieren recibir menos. El entretenimiento corto, accesible y de calidad que suponen las series de televisión constituye la fórmula perfecta para permitir evolucionar a la ficción narrativa contemporánea.

Las características del cine no son las mismas que las de los capítulos de una serie de televisión, pero comparten mucho. Incluso el cierre narrativo y la rotundidad del mensaje que tanto pertenece al cine, está incluido en las series televisivas, el lector de ese discurso narrativo quiere saber cómo acaba. No es extraño tampoco en el cine recibir anuncios de segundas partes, trilogías, sagas y un sinfín de estrategias para no perder a un público concreto que desea seguir consumiendo el argumento y a sus personajes. Parece entonces que los elementos de uno se integran en el otro, porque a fin de cuentas están realizando la tarea de “los viejos” con las ambiciones de “los nuevos”.

La bienvenida (I) 

¡Buen vuelo en este 2014 pajarracos y pajarracas!

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