Los borrados

El curioso caso de limpieza étnica administrativa: Eslovenia y los Borrados

Marcos Ferreira (@nocho14), historiador

Fuente: www.humanrightspoint.si

Protesta a favor de los “borrados” en Ljubljana

El 25 de junio de 1991 es una de las fechas más importantes para la República de Eslovenia. En ese día, las autoridades eslovenas, con un gran apoyo de la mayoría de la población de la república más septentrional de la antigua Yugoslavia. A la proclamación de independencia, le siguió una corta guerra (Guerra de los Diez Días) contra las tropas del Ejército Popular Yugoslavo, la cual se saldó con la firma del Acuerdo de Brioni a través del cual Eslovenia obtenía la independencia de facto.

Sería a comienzos de 1992, exactamente el 15 de enero, cuando Eslovenia sería reconocida como Estado independiente y soberano por la Comunidad Europea y las principales potencias de la mal denominada comunidad internacional. Poco tiempo después de este reconocimiento internacional, el ejecutivo liderado en aquel momento por Alojze Peterle, con la connivencia de la Presidencia, liderada en aquel momento por Milan Kucan, llevó a cabo un proceso de limpieza étnica administrativa contra aquellos que no habían solicitado la nacionalidad eslovena en los 6 primeros meses tras la secesión e independencia.

Eslovenia siempre fue la república más lista y hábil del “barrio yugoslavo”. Un barrio formado por otras cinco repúblicas (Croacia, Serbia, Montenegro, Bosnia y Macedonia) y que las élites eslovenas decidieron abandonar a finales de la década de 1980 cuando comprendieron que en el “nuevo orden mundial” las potencias no estaban interesadas en el mantenimiento de un Estado único para los eslavos del sur. Desde el punto de vista político, social y especialmente económico,
Eslovenia era la república más avanzada de Yugoslavia, lo que allanaba el camino hacia la independencia. También facilitaba las cosas que desde la Unión Europea, o como gustan denominar los mass media en la actualidad, Europa (supongo que Serbia o Macedonia son menos europeos que Bulgaria y Rumania por no estar entre el selecto grupo de los “veintiocho”) se aceptara e incluso se fomentara, desde algunos Estados miembros, su secesión de Yugoslavia. Además, los medios de comunicación occidentales también ayudaron al proceso de secesión transmitiendo una imagen maniquea sobre La Guerra de los Diez Días, en donde Eslovenia era una república que luchaba por la libertad y la democracia, mientras que Yugoslavia era un Estado totalitario y comunista. Por todo ello, la limpieza étnica cometida a principios de 1992 fue tolerada tanto por las cancillerías occidentales, como por parte de los mass media.

La limpieza étnica acometida por Eslovenia es relativamente desconocida para el público europeo occidental. Fue un proceso más sutil, menos violento, con menos víctimas, pero no por ello menos grave, doloroso y humillante para sus víctimas. En el caso esloveno no se observaron grandes filas de personas errando desmoralizadas, con sus exiguas pertenencias, desde los principales núcleos de población eslovenos como Ljubljana, Maribor o Kranj. Hasta en un acto tan reprobable y detestable
como es la limpieza étnica, las autoridades eslovenas supieron dirigir y controlar el asunto con orden, profesionalidad, pulcritud y sigilo, llevando a cabo por medios burocráticos y administrativos lo que serbios, croatas, Musulmanes de nacionalidad o albaneses sólo pudieron realizar a través del monopolio de las armas.

Los borrados, así es como se denomina al conjunto de personas afectadas por este proceso, vieron como eran eliminados del sistema de residentes al no haber solicitado la ciudadanía eslovena antes de la fecha límite del 26 de diciembre de 1991. La medida, según datos oficiales, afectó aproximadamente a 18.000 personas. Los afectados eran, principalmente, ciudadanos de la antigua Yugoslavia que vivían en Eslovenia con nacionalidad y/o etnia serbia, croata o gitana y que o bien no sabían la necesidad de solicitar la ciudadanía eslovena o bien simplemente consideraron que no era necesario solicitar el ser ciudadano esloveno. Después de todo, la mayoría de ellos habían llegado a Eslovenia antes de que esta república fuera independiente. Así, a partir de febrero de 1992, todo aquél que no hubiera solicitado la ciudadanía eslovena, se convirtió automáticamente en un residente ilegal, con todo lo que eso supone.

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