El WOMAD : patrimonio de la multiculturalidad

Por Nacho Casado Chozas(texto) y Jorge Rey (material fotográfico) 

El comienzo de mayo anuncia el inicio de la temporada de festivales. El WOMAD se celebra durante la primera quincena de este mes, justo después de la finalización del Viña Rock. Por eso, el festival manchego sirve para calibrar nuestro estado de forma y así llegar  entrenados para la cita de Cáceres. Es el llamado doblete festivalero de mayo. Únicamente, los más atrevidos pueden hacerse con dicha hazaña.El WOMAD (World Of Music, Arts & Dance) es un festival que está muy ligado y unido a la ciudad de Cáceres. Pese a establecerse allá por 1992 en Extremadura y tener una teórica estabilidad, año tras año la rumorología acerca de su continuidad empieza a surgir tras el verano. Este año no iba a ser diferente, ya que se comentaba que el  certamen podría mudarse a Mérida o incluso no celebrarse si se retiraba la financiación pública. Al igual que WOMAD forma parte de Cáceres, este festival es significado de constante inestabilidad e incertidumbre. Tenemos el precedente del extinto WOMAD de Las Palmas de Gran Canaria, siendo su versión extremeña la única superviviente de esta franquicia festivalera en España. Por el momento, los organizadores aseguraron su celebración durante dos años hasta 2015, cosa que nunca antes había ocurrido.

Este año se ha celebrado la 23º edición del WOMAD con una gran afluencia de público . Según los organizadores del festival, 100.000 personas han visitado los escenarios del certamen durante los cuatro días que ha durado. Han actuado 18 grupos procedentes de 10 países que han supuesto un agradable viaje por los ritmos musicales de América ,Europa y África ; una mirada frente a frente entre músicas y culturas , con sus particularidades, sus lenguas, sus mensajes, sus estilos actuales y ancestrales. El que no haya visitado este festival, cosa que debería hacer, debe saber que es gratuito y se celebra en la zona monumental de Cáceres. La Plaza Mayor y la Plaza de San Jorge acogen los dos escenarios oficiales, lugares incomparables que hacen que el ambiente sea realmente mágico entre edificaciones de un valioso patrimonio cultural. Es una de las particularidades que  hace algo único al WOMAD y convierte a Cáceres en la capital mundial de la cultura.

 África estuvo muy presente en el cartel de esta edición

Los dos primeros conciertos del viernes tuvieron mucho sabor extremeño. La cacereña Laurap fue la encargada de abrir el día con un hip-hop muy fresco y rebosante de flow. A continuación, le tocaría el turno a la rumbita rockera de El niño del pegamento.Tras la formación de Mérida,  fue el canario Germán López quién deleitó a los asistentes con su timple, un instrumento que para muchos es tan desconocido como impresionante y está muy arraigado en el folklore de Canarias. Este fue el grueso de la representación nacional del viernes. Lo que quedaba de noche suponía un viaje por los diferentes sonidos de África, desde el jazz étnico de la marroquí Sophia Charaï hasta la música tradicional maliense de Mamani Keita. Pero el concierto, de los artistas africanos, más esperado era el de Vieux Farka Toure. Este virtuoso de la guitarra, conocido como el Jimmi Hendrix del Sáhara, es todo un embajador cultural de África y un referente en Mali, su tierra natal. El honor de cerrar la noche del viernes lo tuvo La Pegatina, grupo de sobra conocido, fiestero y rumbero que puso a todo el mundo a bailar con su descarga de energía.

La jornada del sábado, al igual que la del día anterior, era muy prometedora y no dejó indiferente a nadie. El primer concierto destacable fue el de Blitz the Ambassador, este ghanés se mueve en un hip-hop americano underground que fusiona con jazz, ritmos africanos y soul. Fue una gran sorpresa que hizo moverse al público con su diversidad de registros musicales. Cayó la noche y era la hora de una leyenda viva de Jamaica. Clinton Fearon se apoderó del público a través de una voz increíble bien defendida con guitarra, bajo y percusión. Se trata de uno de los mayores exponentes del reggae, desde su etapa en The Gladiators hasta su actual carrera en solitario. Clinton Fearon desprende una magia especial que con su música te traslada al mismísimo Kingston,  así se lo reconoció un público totalmente entregado. Sin duda alguna, uno de los mejores conciertos del WOMAD por cercanía, conexión con los asistentes y buenas vibraciones. La última actuación nacional fue a cargo de Arizona Baby, banda de sobra conocida que se ha hecho un hueco en la escena indie con su country-folk pucelano. Y para finalizar el WOMAD, todavía quedaban dos buenas actuaciones. Por un lado The Correspondents y por otro Babylon Circus. Los primeros eran unos completos desconocidos para muchos, pero montaron un espectáculo increíble. En el escenario se podía observar mucho color, luces y un vocalista enérgico que bailaba desenfrenadamente.Todo un show-man sobre las tablas. En lo musical, el cantante  interpretaba canciones pegadizas sobre ritmos de drum & bass, soul ,jazz y house bien llevados por un dj. El concierto fue imprevisible, ya que hubo momentos frenéticos que desembocaban en terrenos hipnóticos. Como buena formación electrónica del Reino Unido, pusieron en práctica la esencia del club londinese de los 80 y principios de los 90. El cierre del festival fue a cargo de los franceses de Babylon Circus. Una banda que no es fácil de encasillar musicalmente, pero desbordan un divertido y pegadizo ska-reggae con aromas a swing,punk y rock. Fue inevitable no quedarse quieto, los pies de todos los womeros acompañaban al unísono la impresionante sección de vientos de la banda.

Este certamen no es exclusivo de los dos escenarios oficiales, ya que te puedes encontrar en cada escalera, esquina o plaza  músicos y artistas espontáneos.En cada rincón se percibe la esencia multicultural. Durante este festival, la música y la cultura fluye sin parar por las calles de Cáceres.Todo es posible durante estos cuatro días, ya que puedes toparte con batukadas, percusionistas africanos, descubrir instrumentos de los más peculiares de Oceanía e incluso trasladarte con el sonido celta al ambiente de una taberna irlandesa. Pero WOMAD no se limita sólo a la música, también es un intercambio artesano, gastronómico y lingüístico. Nada se escapa a la imaginación y al mestizaje,  ya que se puede degustar  un cuscús saharaui con Torta del Casar como también puedes ver a personas de diferentes continentes intercambiando vivencias entre sonrisas.Esto es WOMAD, el concepto de la multiculturalidad puesto en escena. Porque WOMAD es Cáceres como Cáceres es WOMAD. Este festival es parte de la ciudad como Cánovas, su Plaza Mayor, su feria y las fiestas de San Jorge.Este evento es patrimonio cultural que hay que cuidar y defender con sumo mimo. Cáceres se desviste del WOMAD y vuelve a su vida rutinaria. Ya queda menos para la siguiente edición.

                                                               FOTOGALERÍA

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